sábado 5 de diciembre de 2009

¡Si lo vieran en Tabuyo...! (Lo que vale un repollín)

(El repollo que protagoniza esta entrada, en su jarrito de flores)

Lejos del Teleno, en la brumosa y lejana gran ciudad, tengo la oportunidad de comparar, una vez más, cómo es la vida aquí, con la vida que dejamos atrás (¡eh, pero sólo por un tiempo!), en Tabuyo.

He de confesar que, a estas alturas (ha pasado un mes, y aún no volvemos), me he puesto muy nostálgica. Nos hemos puesto, mejor dicho. Pensamos, sobretodo, en el monte, en el bosque… Nos preguntamos si habrá nevado, e imaginamos lo bonito que debe estar aquello. A nosotros, que nos gusta el frío y el silencio que se adueña de la naturaleza en invierno, nos parece que esta es la mejor época para estar en el pueblo: a finales de otoño, cuando los colores aún son intensos pero la nieve hace su aparición.

Entonces, sentimos añoranza del silencio de la naturaleza, muy distinto al que se nota dentro de un edificio. Nos invade la nostalgia del olor de los pinos y hasta del calorcito de la lumbre, allí en la cocina, mientras comemos, ay. Pero bueno, que nadie piense que sufrimos. También he de confesar que personalmente me estça viniendo muy bien estar aquí, dejándome querer por la familia (encantados de nuestra visita) y entregándome a unas auténticas vacaciones por primera vez en muuucho tiempo. De esas en las que no te puedes preocupar por nada, ni hacer nada, porque no te dejan. "Tú a descansar, que con cuidar del niño tienes bastante" Se agradece.

Pero a lo que iba. Un día de éstos, paseando por ahí los tres, nos paramos en una floristería para comprar algo que alegrara nuestra habitación. Es que en la ciudad parece que entren ganas de ver flores, o de algo verde y vivo que anime la cosa. En el pueblo, ni pienso en eso. ¿Para qué, si nada más salir tengo de todo ahí fuera, y lo disfruto cada día? Pero aquí… Y bueno, pues resultó que la señora tendera se empeñó en vendernos un brote de repollo. Lo que digo. Nos mostró, orgullosísima y segura de que estaba vendiéndonos “lo más de lo más”, un cubo lleno de ramos de lo que, sin duda, eran coles y, sin casi darnos tiempo a responder, empezó a prepararnos una, añadiéndole, para “rellenar” y hacer bonito, hojas de planta de espárrago. ¡Hay que ver lo que daría de sí una huerta tabuyana, oye! Luego la florista lo envolvió todo en un celofán transparente, lo ató con cuatro hebras de paja alrededor, para darle un toque más rústico (que también es lo que está de moda), y hale, 3 euros por el repollín.

A mí me dio la risa tonta. Pensé: "Si tú supieras de dónde venimos, maja, no querrías vendernos repollos para adornar la mesa" La florista debió de pensar que mi sonrisa era de alegría, o de asombro ante la maravillosa novedad que acababa de vendernos, y aún añadió, para darle más importancia al asunto, que una amiga suya recién había vuelto de Nueva York y allí, lo más "fashion" era llenar de coles los jardines. Y no para comerlas, sino para hacer bonito, hale. Eso sí, el repollo que acababa de vendernos era un tipo de planta especial, un híbrido genético de ésos en los que cruzaron rosas con coles, para que el brote saliera más cerradito y redondito.

Bueno. No le quise quitar la ilusión a la buena mujer. La verdad es que la col era muy mona ella, y me parecía simpático comprarla, como un chiste. Sólo que nunca hubiera pagado 3 euros por un único brote de repollo. Con cruce de rosa o sin cruce, no deja de verse como una col pequeña. La semana anterior, por 3 euros habíamos comprado tres preciosas flores grandes, así que se nos quedó cara de tontos. Pero bueno, ya estaba hecho. Pensé: “Vale, nos llevamos la col, pero lo voy a contar en el blog”.

Ahora tenemos un bonito repollito sobre la mesa de nuestra habitación. Cada vez que lo miro, me pregunto cómo estarán por Tabuyo…y lo bonitos que son los repollos, je, je. A veces las modas se acercan a lo rural, y sacan a los escaparates montones de cosas que, en los pueblos, nadie valora precisamente por su estética. Para nuestros abuelos, las berzas son cosas para comer, y ya está. ¡La cara que pondrían si vieran mini repollitos en las floristerías de ciudad, vendidos como si fueran un producto de lujo… y que, encima, por los tramientos químicos que llevan, no te puedes ni comer!

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sábado 10 de octubre de 2009

¡Aguaaa....Por fin!


¡Por fin llovió! Buena falta que hacía, y la cantidad de agua no estuvo nada mal. Vean, vean como quedaron algunas zonas de bosque: Luego, se limpiaron los cielos con tanta agua y por fin volvieron a ser claros y transparentes, como suele ser. Que llevábamos unas semanas con muchos días de cielos enharinados y turbios que para qué.
Este es el aspecto de un atardecer después de la lluvia. ¡Se estaba de bien paseando por el campo...!
Cualquier rincón de cielo es hermoso, cuando el tiempo está así. Lo humilde del paisaje no quita su encanto, ¿no?

Pues eso es todo por hoy :-), hasta la próxima.
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Al Rico Saúco (un Postre Otoñal...)

(Foto casera de postre casero...todo en un plis plas. La presentación podría ser mejor, pero no estábamos para filigranas :-))

Esta entrada llega un poco tarde para los que quieran probar el postre que recomiendo, ya que para hacerlo se necesitan bayas maduras de saúco, y me parece que, con las últimas lluvias, ya cayeron al suelo las últimas que quedaban…Pero nunca es tarde para dar a conocer, con la excusa de la repostería, a una planta medicinal más de esas que aquí están por todas partes. Porque ¿quién no conoce a los saúcos? ¿Quién no se ha parado a verlos en mayo y junio, espectaculares con sus millones de diminutas y olorosas flores blancas?

En casi todos los pueblos de esta zona es posible ver saúcos creciendo junto a algunas casas. Algunos no pasan de ser arbustos, otros alcanzan el tamaño de auténticos árboles. Lo que no sé si la gente sabe es que el saúco es un árbol bondadoso, ya que tiene algunas propiedades sanadoras que lo hacen muy útil en la despensa de cualquier casa. Lo que se usa del saúco son las flores principalmente. Hay que recogerlas y secarlas bien, y luego se hacen en infusión. Sirve para ayudar a hacer sudar y eliminar toxinas del cuerpo, o sea que son útiles para gripes y resfriados. Con las bayas crudas se pueden hacer jarabes con idénticas propiedades, pero su preparación es más laboriosa.

Pero además, el saúco se puede utilizar para hacer postres caseros fáciles y sabrosos. Aquí el que más conocen son las flores de saúco rebozadas. Oí hablar de eso al llegar a este pueblo y enseguida lo probé. Se cogen las flores frescas, se pasan por harina y huevo y, después de fritas, se les da un toque con miel. El sabor que queda finalmente es más intenso y especiado que el de cualquier buñuelo, y de hecho me gusta mucho, pero aun no le he encontrado el punto al postre pues, para mi gusto, queda demasiado aceitoso. Tengo que experimentar más, o recabar más información hablando con las mujeres de aquí, porque seguro que la cosa tiene su truco. Me gustaría lograr una especie de “tempura”, (esos rebozados finísimos y crujientes que hacen los japoneses) con flores de saúco, pero resulta que tampoco sé bien cómo se hacen tempuras crujientes…así que…

Pero dejo aparte lo de las flores de saúco, porque ya se conocen aquí. De lo que voy a hablar es de la mermelada de saúco, porque creo que nadie la hace y resulta un postrecillo peculiar, nada despreciable, suave y con un punto exótico. Pero es de lo más fácil. Se recolectan las bayas maduras, se lavan por si llevan polvo, se escurren y se ponen en una cazuelita al fuego, con azúcar al gusto, para que se cuezan. Yo las hago con azúcar moreno, porque su sabor me gusta más. Las bayas empiezan a sacar espuma y agua, y hierven como si fuera una especie de sopa. A mí me gusta dejarlas hervir un buen rato, hasta que la mayor parte de agua se ha evaporado y quedan las bayas (aún enteras, pero ya arrugadas) en un líquido más espeso que el agua, pero no tan denso como el caramelo. Luego meto este mejunje negro en tarros, los pongo al baño maría y listo.

Supongo que hay quien es tiquismiquis con las pieles y las semillitas y preferiría colarlo todo o pasarlo por el pasapurés. Bien, asunto suyo, aunque eso complica la cosa o por lo menos la hace más laboriosa. Es que a mí algunas mermeladas me gustan “con trozos”, que se note de qué fruta están hechas. Una mermelada de manzana o de ciruela no, prefiero que quede como puré finito. Pero una mermelada de moras, o de saúco, o de arándanos, me gusta más si llevan frutitas enteras dentro, porque dan otro aspecto y textura a muchos postres.

En este caso el invento es simplísimo. Se coge un yogur natural lo más rico y de calidad posible (si es casero, mejor), y se le ponen unas cucharadas de mermelada de saúco, o de bayas de saúco confitadas, y se remueve lo justo como para que el aspecto quede con vetas o aguas de color, como mármol. Y ya está el postre de otoño listo, más sano imposible. Se puede hacer también con requesón, aunque aquí es difícil encontrarlo en las tiendas.

Otra variante del mismo postre, que casi está más sabrosa, es con mermelada de moras. Las moras, ¡otras deliciosas frutas silvestres que parecen algo olvidadas por aquí! También en este caso yo prefiero la mermelada con moras sin triturar. Si se ven éstas enteras entre las vetas de jugo caramelizado queda un postre de texturas diferentes, menos aburrido que si todo es liso. Además, así nadie tiene dudas acerca de la mermelada, nadie podrá decir “¿Y esto qué llevará?”. Las moras, cocinadas así, mezcladas con el yogurcito cremoso, hacen un postre rico-rico.

Y todo esto se puede hacer también para merendar, con otra variante. En vez de poner cucharadas de mermelada de saúco (o de mora) en tacitas de yogur, se unta una rebanada de buen pan con queso fresco (mismamente el de tipo philadelphia) y luego se “pinta” la cosa con la mermelada. ¡Esta combinación dulce-salado está muy rica! Y de nuevo: más sano, imposible. Además, para los que somos golosos no sólo con el paladar, sino también con los ojos, estas mermeladas proporcionan unos colores vivos muy bonitos: granates, morados, violetas, negros, azulados…Son, cuando menos, coloridos originales, casi como de chuche para niños. En broma, se les podría llamar “Postre del Conde Drácula” o “Yogur de Vampiro”, por ese tono rojizo y oscuro, como de sangre de caramelo…

Por último, debo mencionar que aquí existe una Cooperativa que aprovecha el saúco para hacer un vinagre especial, con maceración de sus bayas. Es un aliño original e interesante. Quien quiera, lo puede comprar en Priaranza, o en Tabuyo, o en algunos establecimientos de alimentación especializados de la zona. Desde internet, es posible comprarlo en este enlace.

Pues este es mi mini-homenaje al saúco, árbol hermoso y benéfico donde los haya. Brindo por su salud y por su reconocimiento social. Ojalá cada vez más personas lo valoren no sólo por lo bonito que es, sino también por sus cualidades, y así pueda seguir acompañando a nuestras casas durante muchas generaciones más. ¡Gracias, saúco!

miércoles 23 de septiembre de 2009

Ecos de la Fiesta del Cristo

(Nada mejor que una buena jarrita de chocolate para empezar el día. Sin quererlo ni buscarlo, me apareció en la mesa :-) ¡Estaba riquísimo!)

Donde dije digo, digo Diego. Ya sé que en la última entrada desestimé comentar más aspectos de la fiesta que no viviera yo directamente, pero al final los ecos de la fiesta me llegaron, de manera que aunque no estuve “a todas”, sí me salpicó la alegría ajena, y hasta tuve regalo sin haberlo.

Chocolate. Cuando llegué al bar Codes por la mañana, (recién abierto) también llegaba Andrés con unas jarras sobrantes de la chocolatada matinal. Aún estaban humeantes. Y es que después de la fiesta nocturna hay una tradición que manda, primero, remojarse en la fuente mutuamente (a calderazos si es preciso, o hasta arrojándose al pilón a las bravas). Una vez despejados de esta manera, se trata de desayunar sopas de trucha y chocolate, que no es poco. Y con eso ya se le entona a uno el cuerpo y es capaz de aguantar hasta el mediodía, hora de la misa solemne del Cristo.

Bueno, yo no trasnoché (¿o habría que decir que incluso se tras-madruga?), ni asistí al repartimento de sopas de trucha y/o chocolate caliente, pero fui agraciada en el bar con chocolate. Mónica hizo otro tanto, y así empezó el día tan ricamente, una vez más agradeciendo la generosidad tabuyana y esos pequeños gestos que hacen que te sientas como en casa. Al ir a marchar, llegaba un grupo de jóvenes recién remojados (y desayunados), y se sentaron en la terraza para tomarse algo mientras se secaban al sol. Fue entonces que se me ocurrió que aquí, en este blog, siempre pongo fotos de gente mayor, pero casi nunca de gente joven. Les pregunté si se dejaban fotografiar para que quedara testimonio de que también hay juventud en Tabuyo y aceptaron encantados…

Más tarde quise asistir a la procesión del Cristo, y ahí tuve que asombrarme y comprobar que todito Tabuyo, o casi, estaba en la calle. ¡Esto sí que fue multitudinario! Parece que el Cristo sigue siendo un motivo suficiente como para poner al pueblo en pleno en pie de fiesta. Esta vez hasta sacaron el pendón.
Y es que, además de celebrar el Cristo, se iba a hacer una despedida por todo lo alto (con homenaje inclusive) a Don Tomás, el cura que durante 31 años ha acompañado a este pueblo, compartiendo penas y alegrías por aquí. De paso, se daba la bienvenida al nuevo cura, Don Ignacio, quien continuará la labor que deja Don Tomás. Con todo esto, se reunieron gentes no sólo de aquí, sino de los pueblos y parroquias de alrededor que también estaban implicados en este relevo sacerdotal.
(La Procesión, camino a la iglesia mayor. Isidro y Ascensión vestidos de Maragatos. A su lado, Maxi tocando la flauta y el tamoril. Detrás, las imágenes del Cristo y La Virgen. Esta fotografía me la cedió Isidro)

No me quedé a la misa, porque no cabía ni un alfiler y una servidora no se vio capaz de aguantar de pie y fuera de las puertas todo el rato. Pero, aparte de ver por mí misma que el templo estaba engalanado y lucía como nunca, algo me dijeron acerca de lo que pasó allí dentro. O sea que esto siguen siendo ecos de la fiesta. Porque un eco, ¿qué es, sino lo que a uno le llega de manera indirecta? No es una crónica personal, pues, sino que retransmito lo que me contaron. Parece que se leyeron discursos, se recordaron buenas cosas, y Don Tomás se emocionó. Por lo visto todo el mundo le manifestó su aprecio, y pudo sentir que tal vez tantos años pasados aquí no estaban nada mal empleados, ¿no?
(Don Tomás, reflexivo y silencioso, entre la Virgen y el Cristo. Esta fotografía es de Isidro)

Isidro me hizo llegar días después el discurso que leyó él, así como unos versos que cantaron, compuestos por Aurelia Fernández Cordero. Unos eran para despedir a Don Tomás, otros para dar la bienvenida a Don Ignacio. Los de Don Tomás dicen así:

Hoy 14 de setiembre
es un día señalado
porque la Fiesta del Cristo
en Tabuyo celebramos.

La Fiesta es alegría
pero hoy tenemos pena,
Don Tomás se va de aquí,
Tabuyo triste se queda.

Estas velas encendidas
junto al vino y el pan
es la ofrenda que le hacemos
al Cristo por Don Tomás.

Don Tomás toda la vida
la ha dedicado a la Iglesia
y entre nosotros él
31 años ya lleva.

A los jóvenes del pueblo
él los ha bautizado,
les ha dado la comunión
y algunos, ha casado.

El se marcha satisfecho
con su deber cumplido
de Tabuyo hasta Palacios
con el calor y el frío.

Que los santos de los pueblos
donde él dice la misa
lo protejan todos juntos
lo que le queda de vida.

Aquí está el nendito Cristo,
en Torneros la Asunción,
San Antonio en Quintanilla,
y en Palacios el Patrón.

A Don Tomás no lo olvido
al igual que a Don Gregorio,
son los dos sacerdotes
que en el pueblo he conocido.

Que el Cristo nos dé salud
a los que estamos aquí
y también a los enfermos
que no han podido venir.

Don Tomás se va a su pueblo
con sus seres más queridos
para poder descansar,
lo tiene bien merecido.

Os doy a todos las gracias
por venir a acompañarnos,
a Don Tomás todos juntos
la despedida le damos.
¡Viva Don Tomás!

Y los versos de bienvenida a Don Ignacio fueron así:

En este templo sagrado
del Cristo con alegría,
hoy al nuevo sacerdote
le damos la bienvenida.

Ya que a visitarnos viene,
con gran honor lo tomamos.
En nombre de todo el pueblo
con gozo lo saludamos.

Que el Cristo de los milagros
le dé a ud. mucha salud
para conservar el trono
del rebaño de Jesús.

La Virgen de la Piedad,
es la que está en la ermita,
lo proteja con su manto
a lo largo de la vida.

(Aurelia Fernández Cordero)

En cuanto a las palabras que le dedicó Isidro, las pongo aquí tal como él me las hizo llegar:

“Isabel ha hecho un pequeño desglose de su trayectoria profesional y de su estancia entre nosotros. Yo también quiero decirle algo, porque de bien nacido es ser agradecido, más con alguien que ha dedicado toda su vida profesional al servicio de los demás.

Le conocimos tal día como hoy, 14 de setiembre, hace 31 años. Casualidades de la vida hacen que coincida la fecha de bienvenida con la de despedida. Aquel 14 de setiembre de 1978, todo el pueblo rebosaba de alegría, ¡teníamos un nuevo sacerdote! Tuvo una gran acogida entre nosotros porque a parte de ser de un pueblo de la zona, tenía vínculos con algunas familias del pueblo, por lo que su estancia aquí le resultaría más agradable. Dado su deseo de residir en Tabuyo, se construyó una nueva casa sacerdotal, en lo cual participó mucha gente voluntaria y él dedicó horas y horas de trabajo.

Con este hombre de carácter especial y con el que he pasado muchos ratos, dada nuestra vecindad, hemos hablado de muchos temas. Y os puedo asegurar que empezó a trabajar en estas parroquias que le fueron asignadas con muchísima ilusión y ganas de hacer grandes cosas a favor de todos estos pueblos.

Hizo cantidad de cosas buenas y con estas nos debemos quedar al tiempo de recordarle. Ha tenido que aguantar carros y carretas cantidad de veces. En sus sermones intentaba transmitir sus inquietudes de cómo veía él el futuro de estos pueblos y lo que más le preocupaba eran los jóvenes. Lo dijo cientos de veces, por eso hacía tanta referencia al comportamiento de los padres para con los hijos, y de éstos para con sus padres. Se esforzaba día a día para que éstos captaran sus mensajes, sufría mucho porque no veía nada claro, decía verdades como este templo de grandes. Yo siempre le decía: “¡Tranquilo, Don Tomás, siga insistiendo, que el tiempo pone a cada uno en su sitio y es el mejor testigo, el que quita o da razones!” Y así es. Váyase orgulloso y satisfecho, con la cabeza bien alta, porque sus mensajes sí han calado en la mayoría de nosotros. Por eso hoy le decimos, ¡qué razón tenía ud., Don Tomás!

Gracias, muchas gracias Don Tomás, por todo lo bueno que ha hecho por las gentes de estas parroquias. Que el Santo Cristo le de salud y fuerza para disfrutar del descanso que tiene bien merecido. Muchas gracias.

(Tabuyo, 14-9-2009. Isidro Fernández Cordero)

Bueno, sé que hubo otras sabias y buenas palabras, pero no las tengo aquí para retransmitirlas. Con lo multitudinario de la celebración, me imagino que lo esencial y más adecuado de cada discurso estará en la memoria de las gentes, y eso es lo que importa.

Terminó la misa, hubo música con Maxi, el tamboritero, quien horas después aún volvió a tocar en la plaza. Era ya el atardecer y de repente había llegado un frío inesperado y fuerte para las fechas en que estábamos. A pesar de todo, hubo quien se animó a bailar con esta música tradicional de la cual espero hablar algún día con más tiempo y atención. (Unos jóvenes, marcándose una zapateta delante de Maxi, el tamboritero)

Y es que la magia de la flauta y el tamboril tienen su miga, pero es que además merece la pena detenerse a escuchar a alguien que, como Maxi, lleva media vida tocando en las fiestas. Y lo suyo no es lo moderno, en escenario y con altavoces, separado del público por toda la parafernalia tecnológica, sino estar de pie y sumergido entre todos, como uno más, sólo que llenándonos el cuerpo de ese ritmoy cadencia particulares, moviéndonos hacia el baile.
(Una imagen del inicio del baile en la plaza, delante del Bar El Pinar. La imagen no es muy buena porque ya anochecía.Luego se juntaron más personas, pero las fotografías ya no salieron de calidad, apenas se ve por la falta de luz, así que...)

Y este baile tampoco es el moderno, en el que cada uno va a lo suyo y se mueve a su manera, o como máximo va en pareja, sino que es el baile antiguo, en el cual la gente se mueve en grupo. ¿Y cómo podía ser de otro modo, en un tiempo que todo se hacía en comunidad? Las modas en la música y las danzas reflejan muy bien cómo siente y vive la gente. Cuando dejan de surgir de manera espontánea los “corros” o las largas hileras de parejas moviéndose al compás, significa que la gente tiende a vivir por separado también otras facetas de la vida. Y es que cuando sientes la comunidad, te apetece expresar la alegría con todos, dando las manos a todos. Y cuando no, no, agarras únicamente la mano de una persona, o de ninguna (qué agobio, tíos, que nadie me toque), y celebras a tu aire la fiesta, sumergido en tu visión
particular de la vida…

¡Pero ya me estoy enrollando con un tema que dije que quedaba para otro día, y para tratarlo aparte! Lo mío no tiene arreglo. Corto ya, que con esto, para hoy, es suficiente :-)
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jueves 17 de septiembre de 2009

Exposición de fotos antiguas



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LUGAR: CONSULTORIOS DE

LUYEGO, QUINTANILLA, VILLALIBRE, PRIARANZA Y TABUYO.

SE PUEDE VISITAR EN LOS HORARIOS DE LOS RESPECTIVOS CONSULTORIOS.

jueves 10 de septiembre de 2009

Más de Fiestas...

Después de la anterior entrada, un inciso. Y es que ya sé que algunas personas que no sienten la devoción religiosa, ni tampoco mi interés "antropomístico" (tal como lo llamó Rafa ;-), buena palabra por cierto) opinarán que vaya imagen que doy de las fiestas, nada más que hablando de procesiones, vírgenes, santos… No, algunos no se sentirán identificados con esta clase de cosas, porque para ellos las fiestas son otra cosa. Entonces se preguntarán por qué no hablo también de las músicas y los bailes, de las “chorizadas” y/o de otros asuntos referentes al buen comer, etcétera. La crítica tendría razón, en parte, ya que en Tabuyo existe una gran afición a las fiestas en ese sentido, y eso no se ve (de momento) reflejado en este blog.

Pero todo tiene un por qué. Para empezar, mi tiempo es limitado y no puedo estar en todas partes, ni escribir tanto como me gustaría. Para continuar, yo no soy una gran conocedora de las fiestas en su faceta más bullanguera, ya que en general las aglomeraciones de gente me agobian, y ya no digamos si eso va acompañado de música a todo volumen (buscando el silencio me fui de la gran ciudad) Hay suficientes personas jóvenes en este pueblo que podrían hablar largo y tendido de la faceta alegre y fiestera de los tabuyanos, y pienso que serían ellos los más indicados para contar cosas al respecto. Si lo quieren, ya saben que éste es un blog abierto a cualquier aportación, independientemente de cualquier opinión o tendencia ideológica que ésta tenga, siempre y cuando sea respetuosa con el resto.

Por otro lado, tengo una tendencia a apuntarme a las “causas perdidas” y a dar voz a los que menos representación pública tienen en un momento dado. Hoy en día las fiestas de Tabuyo son nombradas más por la juerga en sí que por los vestigios que aún quedan del asunto tradicional religioso. Entonces, a mí me gusta rebuscar en ese pasado lo esencial y aplicarlo al día de hoy, de ahí que ande sacando a la luz aspectos varios de las creencias tradicionales. Aunque no lo hago con la intención de imitar o copiar a lo de antes, sino para comprender su sentido original y vivirlo de una manera libre de dogmas y de prejuicios, una manera que sea útil y ayude a todos.

Hace mil y pico años, los cristianos se apropiaron de muchas creencias y fiestas paganas, para transformarlas en ritos “de los suyos”, persiguiendo a los que no opinaban como ellos. Hoy, en muchas partes hay una tendencia contraria, en la cual se intenta borrar lo cristiano, porque se considera atrasado, supersticioso, o molesta. En otros lugares, ni siquiera hay tendencias porque nadie piensa nada ni tiene la más mínima inquietud personal. Ahí, sencillamente las tradiciones se pierden porque hay pereza, lo de antes se ve anticuado sin más, y apetece más que las fiestas “nos las haga” cualquiera que venga con los altavoces a meter ruido, y ya. No hay un deseo interno, en muchos pueblos, de hacer “ellos” la fiesta, de celebrar lo que les surja desde sus corazones, aportando sus dones, su esfuerzo, su ilusión. Lo dejan en manos de cuatro, pagan y que nos bailen, y ya.

En Tabuyo no estamos 100% en ninguna tendencia de éstas, me parece, aunque hay un poco de mezcla de cada una. Para algunas personas, las fiestas siguen siendo lo cristiano, y echan pestes de las orquestas nocturnas y del follón que se monta a ciertas horas en el pueblo. Para otras, lo religioso son antiguallas molestas y los curas otra reliquia que…bueno, no es preocupante, -se dicen- porque esto se acaba, señores, que a misa van sólo cuatro viejos y cuando se mueran (cosa que será pronto) quedaremos sólo nosotros, y entonces haremos en el pueblo lo que nos de la gana (y ni procesiones ni ostias) Para otras personas, las fiestas son un motivo para salir a la calle con los vecinos, saludar a la gente que vive fuera y que se acerca al pueblo para la ocasión, y “ver qué hacen” por ahí. Pasivamente aceptan “lo que hagan”, o lo que nos echen, y ya. No tienen gran opinión sobre unas tendencias y otras, lo único que quieren es que “se haga algo". Y por fin, hay unas pocas personas del pueblo que se devanan los sesos buscando complacer un poquito a todos, buscando orquestas, llamando al tamboritero, pagando facturas…A ellos habría que agradecerles que cada año sigan “haciéndose cosas”, tanto del gusto de unos como del gusto de otros, pero creo que también habría que apoyarlos más.

Se me ocurre que las fiestas ideales, en un pueblo, serían las fiestas que se hicieran entre muchos más, en las que la mayoría se implicara y aportara algo, ya sea trabajo personal, apoyo, ilusión, ideas…Tal vez fueron así en un principio: montones de gente saliendo a la calle, todos a una, con la alegría saliendo en borbotones a través de risas y cantares, bailes y demás. Allí cada cual aportaba lo que mejor se le daba hacer y nadie quedaba al margen, porque el sentir del pueblo era unánime. Pero claro, para celebrar una fiesta así hay que tener una visión o sentimiento unánime (de todos) acerca de QUE celebrar. ¿Por qué salimos a la calle en masa? ¿Qué es capaz, hoy, de mover no sólo las ganas de expresar alegría, sino de "hacer algo" de la mayoría? ¡Ah...gran pregunta!

En fin, no sé si esa clase de fiestas en las que todos los corazones son uno, y todos los brazos se juntan para actuar colectivamente y expresar el gozo las volveremos a ver algún día. En esta era en la que cada vez se enseña más a apretar botones para que otros (o una máquina) hagan algo para distraernos y lo hagan ya, sin demora y sin necesitar otro motivo que pasar el rato, aún va a ser más difícil, me parece, que la gente se implique más y sude la camiseta para dar de sí algo a los demás. Si antes había pereza o divergencia de intereses y sentimientos, ahora ni te digo. Pero veremos. Tal vez esté subestimando la capacidad de las nuevas generaciones tabuyanas para reunirse en un solo latido y pulso, y así poder vivir fiestas renovadas en el futuro, cuando los que actualmente “pringan” cada año organizando todo para los demás se jubilen, o se cansen, o…

Mientras tanto, y mientras viva aquí, yo aporto lo mío, que es lo que escribo en este blog, por si sirve de algo, por aportar lo que tengo. Son nada más que reflexiones, fotografías…porque lo mío es sobretodo eso, pensar, observar intentando ser objetiva, y escribir (¡que para mí es un verdadero vicio!) Y desde aquí quiero agradecer que sigan habiendo fiestas en Tabuyo, que siga coexistiendo lo tradicional junto con lo moderno, y…señalar que algunos aspectos de lo antiguo son más bellos y profundos de lo que parece. Tienen un sentido, no son basura supersticiosa de “viejos” sin más. A través de los símbolos religiosos antiguos, se manifiestan verdades universales y eternas, sólo que hay que saberlas ver.

Así, si un día realmente deja de haber gente que vaya a misa, si dejan de hacerse novenas, procesiones, ofrendas…Bueno, aunque llegue un día en que los “santos” reposen olvidados en sus altares, sin nadie que les salude, por lo menos alguien podrá entender su sentido y saber lo mucho que representaron para los antiguos. Cuando algo evoluciona de manera que empieza a formar parte del “pasado”, la historia se vive mucho mejor si eso antiguo es entendido y si no existe animosidad hacia ello. Yo desconozco hacia dónde va realmente el futuro. Tal vez hacia el olvido de lo religioso actual, o tal vez no, tal vez sea al contrario y se refuerce. No voto por la tendencia ultra católica, ni por la contraria, ni por la perezosa que ni piensa ni quiere pensar y todo le da igual. Yo voto por la libertad de conciencia, por la reconciliación, por el entendimiento, y por poder vivir y contar la historia lo más objetivamente posible, sin resentimientos personales.

Por eso, escribo todo este rollo para decir que aún voy a hablar más de asuntos “religiosos”. Estamos al final del verano, tiempo de esto, porque la mayoría de pueblos celebran o han
celebrado sus fiestas ahora, y porque el origen de estas fiestas es (casi) siempre religioso. Por lo tanto, cuando se me pase la vena, se me pasará…y seguiremos con otros temas. Mientras, invito una vez más a otras voces a dar fe, aquí, de que las Fiestas de Tabuyo son algo más que una cuestión religiosa. Se crea realmente un buen ambiente peculiar, sobretodo por la noche …¡pero mejor que lo cuente quien lo haya vivido más!

Por cierto. Próximamente, los días 13, 14 y 15, son las Fiestas del Cristo de Tabuyo. ¿Actividades? La Duatlon por el monte (el 13, para deportistas consumados), música tradicional con baile (Maxi, el tamboritero) y música de hoy (3 orquestas, una para cada noche), teatro callejero y…(cómo no), misas solemnes en honor del Cristo y de San Roque. Que de San Roque tengo yo que hablar, por cierto, porque ya que está de moda hablar de la gripe A…Bueno, pero corto el rollo. Eso será otro día, hasta aquí llegamos por hoy :-)

miércoles 9 de septiembre de 2009

La Virgen de la Carballeda


(La Virgen de la Carballeda, del Val de San Lorenzo, en su carro, rodeada de flores durante sus fiestas)

Y ya que el tema iba de ofrendas florales y de devociones a María, resulta que se me ofreció la oportunidad de ir a un lugar cercano donde esta tradición aún se mantiene en pie. Fue durante las fiestas del Val de San Lorenzo, la semana pasada. Tuve curiosidad por ir, porque aunque llevo dos años aquí, apenas me he movido de Tabuyo y no conozco prácticamente nada de los pueblos de esta zona.

Y me gustó lo que vi, montones de flores blancas ofrecidas a María…En un momento dado, el cura dijo que ofrecer flores significaba “ofrecer la propia vida”. O sea, la misma idea que deseé retransmitir hace dos semanas. Está claro que es un mensaje necesario para el día de hoy, ya que ambos sentimos lo mismo. Vi mucha devoción en todos los presentes, se palpaba en el ambiente que la oración era sentida desde dentro y no mero bla bla, como por desgracia a veces se ve en algunos lugares. Me alegró estar ahí para compartir su momento de expresar buenos deseos y sentimientos. No pude llevar flores, pero ofrecí la flor de mi aprecio, mi apoyo, y decidí “dar” el gesto de hacerme eco en este blog de sus muestras de devoción y de lo bien cuidada que tienen a su querida patrona, la Virgen de la Carballeda. Que sea así por muchos años, siempre que lo disfruten con ese fervor y sinceridad, amén.

Ya que soy curiosa con el origen de cualquier devoción, me hubiera gustado averiguar algo acerca de la historia de esa imagen. Carballeda es un lugar con robles, lo cual indica que, en algún tiempo lejano, se veneró a María en un bosquecillo o similar. Hoy en día no se ven los robles por ningún sitio, pero ni siquiera sé si la imagen está en su emplazamiento original, o si la iglesia actual es la primera que hubo…No lo creo, porque la imagen de la Virgen es románica, y la iglesia, en cambio, del siglo XVI (o sea, mucho más reciente) Por desgracia, en la mayoría de los pueblos, inclusive en el nuestro, no hay muchas fuentes donde investigar porqué una iglesia se edifica en un lugar, por qué se hace esto para un santo patrono y no para otro, etcétera. La verdad es que en el Val me quedé con las ganas de preguntar al respecto, pero se nos hacía tarde, y un bebé obliga a abreviar mucho y a dejar las conversaciones e investigaciones para otro tiempo futuro, para un “tal vez”.

Termino esta entrada transcribiendo aquí unos versos o estrofas de su himno a la Virgen de la Carballeda. Dicen así:

¡Gloria a Ti, Carballeda querida!
Virgen llena de gracia y amor.
Hoy escucha a tus hijos, que amantes
te dedican un himno de amor.

Hoy a ese tu carro te asomas
cual paloma que quiere volar
al reclamo de sus pequeñuelos
que la llaman desde el palomar.

Es tu pecho jardín de delicias
donde reposa tranquilo el Señor,
tu mirada es fuente de vida,
son tus labios dos llamas de amor.

¡Oh, bendito el Señor! que en la tierra
pura y limpia te pudo formar
como forma el diamante la sierra,
como cuaja las perlas el mar.

Pues llamándote pura y sin mancha,
de rodillas los mundos están.
Y tu espíritu arroba y ensancha
tanta fe, tanto amor, tanto afán.


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