sábado, 31 de enero de 2009

En todos los Cuentos hay Malvados, Peligros, y...

(En esta fimagen se puede ver la humareda de las explosiones de dos proyectiles militares en una zona que, como se ve, está muy cercana a las poblaciones rurales. La foto me la cedió muy oportunamente por un amigo, y está sacada entre Tabuyo y Priaranza, en otoño del 2008)

(De Marta)

Ya que Danae sacó el tema, diré lo mío y a mi manera.
Parece que en Tabuyo los cuentos son a la antigua, como tantas otras cosas. ¿Y cómo son los cuentos a la antigua? Pues algo escabrosos. Aquí la realidad no es únicamente un cuento de flores rosas todo el año, acompañado de música de violines y un suave deslizarse sobre hierba sin espinas. En la vida del pueblo y en la de toda esta zona, también hay elementos siniestros, difíciles, sombríos...Los Hijos del Teleno tienen una gran suerte y son herederos de una gran riqueza natural, pero...¡Vaya, parece que en el "cuento" de este lugar surgen algunos que otros conflictos!

Todo esto lo estuve pensando hace dos semanas, a raíz de comentar en el blog lo del Efecto Fohn y que tal vez un día le contaría a mi futuro hijo (o hija) "los Cuentos del Señor Teleno". Porque después salí a dar un paseo y me pasó como a Danae, que empecé a oir el retumbar de los misiles explotando a lo lejos. Así que me imaginé la situación futura, cuando las nubes se agarraran al monte y se desparramaran por su ladera, mientras el resto del cielo siguiera azul, y yo le dijera a mi hijo:
- Mira, ahí está el Abuelo Teleno dándose un buen baño de espuma.

Y entonces...Bueno, ¿qué pasaría si en ese momento se oyera el estruendo de los impactos de misiles contra la montaña? Porque eso, aquí, sucede. Tal vez el niño (o niña), diría, con toda la lógica del mundo:
- ¡Pero mamá, le están disparando al Abuelo!

Yo me quedaría entonces callada, con un nudo en la garganta. Le están disparando al Abuelo Teleno. Sí. ¿Y ahora qué le digo a la criatura?
- ¿Por qué le pegan al Abuelo? - podría seguir preguntando.

Y yo tragando saliva. Mi bonito cuento a tomar por c., descacharrado por la cruda realidad. Ni ducha, ni carcajadas del Abuelo.¿O sí?...

Hum, veamos. Mi parte imaginativa llevaba días esbozando cuentos para mi hijo/a, en los que el protagonista fuera el Abuelo Teleno...y hasta pensaba en la Abuela, que sería sin duda la Tierra Local, esta que pisamos y sobre la cual vivimos. Me imaginaba una escena del cuento en la cual ambos se miran con ojos comprensivos y sabios, de puro viejísimos, y se entienden sin palabras. El Teleno mirando hacia "abajo" y la Abuelita Tierra hacia arriba, hacia el Monte. Cuando hay problemas, la Abuela se queja al Abuelo y le dice:
- Oye, tú, ¡a ver si haces algo...! ¡Que esto no se puede aguantar y no puedo atender a tanto a la vez!

El Abuelo se lo piensa, ¡y es que tiene mucho genio! ¿Qué pasaría si el Abuelo se enfadara y sacara el hacha de guerra? No quiero ni pensarlo.

La imaginación me iba llevando por diversas situaciones de todos los tipos, con personajes que vivieran aventuras en las faldas de la montaña (como nosotros, je, je), niños aventurándose entre las peñas o en los bosques, descubriendo tesoros antiguos o entablando amistad con seres fantásticos que tal vez sólo los astures y los anteriores pobladores a éstos, por su capacidad ensoñadora, fueron capaces de ver. Siglos más tarde todo se ha vuelto muy soso para la mayoría. Sólo se permite soñar con esa clase de cosas a los niños, por eso nadie oye hoy la voz del Teleno, al que, sin embargo, los pobladores de aquí un día lo sintieron tan "gente" y con tanto carácter que lo tomaron por un dios, o sea, como a Alguien Muy Importante.

Y mira, ahora van y lo bombardean. ¡Cómo han cambiado los tiempos! Rompen la montaña a tiros. Me dije que tal vez ya no pudiera inventar cuentos para mis hijos con el Abuelo Monte como protagonista inmenso. A lo peor no tiene sentido ni siquiera empezar a soñarlos. Total, para que luego vengan otros a romperlo todo, para que maten lentamente a la montaña...Ufff.

Me puse triste. Tal vez estaba sintiendo mi parte más infantil, más niña, esa parte que todos tenemos oculta en el interior y a la que le gustaría que los buenos Abuelos estuvieran siempre bien y siguieran ahí, contándoles cuentos a los niños o simplemente dejando que jueguen en sus rodillas o alrededor. A los niños no les gusta pensar en que la gente amiga se pueda morir ni, desde luego, imaginar su tierra devastada, su casa destruída...Uf. De nuevo, uf.

Pero entonces me dí cuenta de que lo estaba viendo todo muy mal, de que me estaba equivocando. ¡No hay ningún problema en contarle los Cuentos del Señor Teleno a ningún niño! Es casi al contrario. Puedo contar un cuento súper auténtico y súper emocionante, tanto, tanto, tanto que...¡todavía no ha terminado! ¡¡Eso es!!

Y es que de repente me dí cuenta de que en todos los buenos y genuinos cuentos tradicionales el estado idílico suele verse roto por alguna desgracia o contratiempo que supone un reto para los protagonistas. Sólo en los cuentos modernos, inventados por cuentistas blandurrios y sosos que solamente escriben cosas "positivas", felices y "políticamente correctas" no salen nunca personajes molestos ni se producen situaciones adversas que pongan en un dilema (casi mortal, a veces) a los protagonistas.

Esos cuentistas no son verdaderos cuentistas, porque nunca reflejan en sus historietas la verdad, con lo cual no ayudan a los oyentes a imaginarse como reaccionarían ante posibles retos y nuevas situaciones, ni tampoco les ayudan a meterse en historias donde reir, llorar o rabiar y desahogarse a gusto, como cuando uno va al cine a emocionarse o a sacar adrenalina. No, para éstos cuentistas sin sangre en las venas, ¡todo ha de ser taaaaan suavecito, tan tranquilizador, tan lalalá que...! La excusa de que escriben historias "para niños" no vale, porque cuando hay problemas los niños también los sufren, les guste o no a los adultos mentirosos. Entonces, si en los cuentos les dices que todo va bien siempre y nunca hay conflictos, y luego ven que en realidad pasan otras cosas...bueno, los niños no son tontos.

Con lo cual...Bueno, tenemos aquí un fantástico cuento empezado, con el Abuelo Teleno como protagonista y escenario de fondo. Y en este cuento, un día, a una serie de personas se les ocurrió hacer un campo de tiro militar en un lugar como éste, que es el hogar de tantas personas y de tantos otros seres vivos. Algo me dice que la historia no ha hecho más que empezar. Imaginación, ¡ponte a volar! ¿Qué pasará próximamente...y dentro de unos años...y...?

Así, cuando una voz infantil me diga:
- ¡Mamá, disparan al Abuelo Teleno!

Yo ya no tendré que quedarme callada. Miraré a los ojos a esa personita y le diré:
- Sí, es verdad. Pero es que hay una gente que no lo conoce ni lo ve. Vinieron de fuera, esta no es su casa, y por eso no les importa mucho lo que pase aquí.
- ¿Síii?- diría la criatura, metiéndose en el drama de la historia- ¿Y cuándo vinieron...?
- Uy, ¡eso es una laaaaaarga historia!
- ¡Cuéntamela, cuéntamela!
- Pues...en realidad...hum...debería decir que todo empezó hace casi dos mil años. Mucho antes de que nacieras tú, y yo, y tus abuelos, y los míos...Antes incluso de que las casas fueran cuadradas y la gente se vistiera con esta ropa, y...
- ¿Tanto tiempo?- diría, tratando de imaginárselo.
- Sí. Hubo una vez aquí, hace muuuuucho tiempo, una gente que creía que los bosques eran sagrados, y las montañas, y los ríos. Consideraban que Dios vivía en ellos y no se atrevían a estropear nada. No construían ni iglesias, ni templos, porque decían que para sentir a Dios bastaba con irse a un lugar bien limpio y bien precioso del monte, y estar y rezar allí.

Y así, seguiría contándole cómo aquellos primitivos pobladores cuidaban la naturaleza no sólo porque sabían que, si la estropeaban, se quedaban sin refugio y sin comida, sino porque la sentían de una manera especial. Y cómo vivían en pequeñas poblaciones, organizados en tribus y, aunque a veces se peleaban entre ellos (como pasa hasta en las mejores familias), cómo no tenían ni ganas ni planes de marcharse lejos a conquistar a nadie, ni a establecerse en tierras extrañas. Y cómo luego fueron llegando pueblos invasores con ejércitos enormes, algo nunca visto por aquí, que además utilizaban mejores armas y técnicas, y cómo estos pueblos no creían en las mismas cosas ni tenían el mismo carácter. Todo lo veían diferente, y les parecía muy buena idea rebentar montes enteros y cortar bosques y desviar ríos, con tal de extraer oro, hacerse ricos, dominar a cuantas más gentes mejor, etc. Y cómo esa fue la primera vez que alguien miró al Abuelo Monte y, en vez de ver con ojos soñadores una presencia amiga, benefactora y protectora de la gente, se dijo:
- ¡Cuánto oro podemos sacar de aquí!
(Este mega socavón es parte de los restos de las obras de minería romana cercanos a Luyego, en el lugar llamado Fucochico)

Y luego, mirando a estas tierras y a sus pobladores, se dijeron:
- ¡Bueno, tendremos que matar o dominar a éstos bárbaros!

Sí, esa fue la primera vez que en esta zona se perdió el sentido primitivo de que la naturaleza es sagrada, y que por lo tanto debe cuidarse con mimo y respeto. Luego, esta historia, que es casi universal y ha sucedido en prácticamente toda la Tierra, se ha ido repitiendo aquí en diferentes formatos, aunque no sea tan a lo grande como con los romanos. Nuevas invasiones, nuevos jefes, nuevas políticas, nuevos planes...Pero nunca, nunca contemplaban el cuidado de la naturaleza y del monte como algo prioritario, sino secundario y sometido al capricho del hombre. Hasta hoy, día en que el sueño de los Hijos del Teleno cambia, y zarandeados por la realidad del Campo de Tiro, muchos se preguntan si no hay un destino mejor - y posible- para estas tierras. También se comprende mejor lo que es la naturaleza, y se empieza a entender que todo en ella está relacionado. No puedes abrir fuego contra un monte y pretender que no pasa nada más, y que eso sólo afecta a las rocas de allí mismito.

Pero que nadie se rasgue las vestiduras cuando recuerdo que para los pobladores primeros de estas latitudes la Naturaleza-Sin-Tocar-ni-Manipular por el hombre era el verdadero templo, y un auténtico espacio sagrado. No estoy haciendo propaganda de supersticiones tontas, ni de politeísmo, ni de una especie de paganismo. El sentido que le veo a esto es otro. Para los antiguos, considerar a la naturaleza "sagrada" o decir que el monte era un dios, era su manera de reconocer que su importancia era mucha. Sentían que la grandeza de la naturaleza es tal, que no sólo reconocían que era imposible comprenderla hasta el último detalle (hoy dirían átomo :-)), sino que además renunciaban a querer "dominarla", a querer inmiscuirse en su comportamiento natural, por lo menos más allá de cierto punto. ¿Cómo podía alguien tener la arrogancia de pretender aplastar a la naturaleza, cambiarla a lo grande, modificar el curso de sus ríos, destruir las montañas, arrasar bosques, etc...y no sufrir penalidades a cambio?

Pero lo que les parecía impensable a aquellos nativos pre-astures y astures, sucedió. Llegó un imperio, arrasó, modifició, conquistó y dominó tierras y hombres a su antojo, doblegando la naturaleza casi, casi a su capricho. ¡Y no les pasó nada "malo"! No solo eso, sino que encima triunfaron y quedaron como dueños y señores del lugar. Aunque siglos más tarde el Imperio Romano cayó, los sucesivos poderes que surgieron ya nunca salieron de aquella mentalidad imperial heredada, que decía que el hombre es algo separado y más importante que el resto de la naturaleza y por lo tanto puede y debe hacer con ella lo que le de la gana. A nadie se le ocurrió regresar al sentimiento y creencias antiguos y originales, que enseñaban a vivir en pequeñas poblacioncitas (de una manera que hoy dirían "muy sostenible") y a cuidar de que los "templos naturales" no fueran nunca ni tocados ni destruídos. Tal vez ya nadie se acordaba de eso. O tal vez es que el espíritu primitivo, sintiéndose fracasado frente a los acontecimientos, dejó de creer en aquellas verdades y se rindió, desengañado, a lo "moderno". Se perdió la fe.

Pero es que el problema estaba en el tiempo. Tal vez los antiguos creyeron que no hubo ningún "castigo" o mala consecuencia para los conquistadores y que, por lo tanto, los dioses que vivían en los bosques, los ríos y los montes no eran tales, o habían dado la espalda a los nativos, ya que habían permitido tantas desgracias sin hacer nada. ¿En qué estaba pensando el Teleno, ehhh? Pero no se puede mirar así la cosa. La naturaleza sí responde. La justicia natural existe. No puedes dañar tu entorno sin sufrir a cambio. La cuestión es cuándo se percibe esto a las claras, de manera palpable, y ¡los ciclos de la Naturaleza son tan largos!. Los años de vida de una generación son demasiado cortos como para medir bien las repercusiones de unos actos y el éxito o el fracaso de algo. A veces lo que parece ganar en un siglo, pierde al siguiente, y viceversa: el perdedor de un tiempo puede resultar un triunfador siglos después. No se puede actuar esperando cosechar enseguida los frutos de las acciones personales, porque a veces éstos tardan mucho en salir. Si sólo piensas en lo que sucederá justo pasado mañana, vas listo. Hay que mirar muchíiisimo más lejos en el tiempo.

Y así se lo contaré a mi hijo o hija, cuando me pregunte. Le diré que la historia es vieja y larga, pero que todavía no se ha terminado. Y cuando llegue a contarle los capítulos del cuento en los que transcurren nuestras breves vidas humanas de hoy, las de esta generación, le diré que tal vez podamos hacer algo para que las cosas vayan cambiando para mejor. Y que no debemos dar nada por perdido, porque a veces las cosas ni son lo que parecen, ni terminan cuando pensamos que terminan, sino más tarde.

Y le animaré no sólo a usar su fuerza con cualquier problema, sino también la astucia, a tener mano izquierda. Porque los héroes de los cuentos, los que finalmente triunfan tras larguísimos caminos llenos de peligros, aventuras, misterios y encrucijadas, no son los que se parten la cara sin pensarlo con el primero que les sale al paso, ni los que no escuchan a nadie y van sólo a lo suyo, sino los que observan todo, toman nota de todo, no se dejan engañar por las apariencias, ayudan a los que lo necesitan y conversan hasta con el ogro malvado, si es preciso, sin arrugarse lo más mínimo. Al final, si llegan a su destino soñado es gracias a la ayuda de muchos, a su astucia, y a su integridad, y a...

Bueno, en los mejores cuentos hasta los "malos" participan y terminan aportando su granito de arena para que los mejores sueños de los protagonistas se cumplan. Y es que en realidad tal vez no existan los buenos y los malos literalmente hablando, sino diferentes maneras de ver las cosas, personas con intereses tan distintos que a veces no llegan ni a cruzarse una palabra o, si lo hacen, no se entienden. Los que sobreviven o encuentran el tesoro, al final, son los que tienen una visión mayor, porque son capaces de entender a todos. Andan con aplomo tanto por el campo florido como por el cubil del diablo, recogen en cada lugar la pista correcta y hacen en cada sitio lo adecuado. No se amargan, no se asustan, toman medidas para cada cosa y perseveran en su camino pase lo que pase.

Bueno, me despido desde las faldas del Teleno, tejiendo un cuento con esperanza :-) ¿Habrá un final a este comflicto de intereses marcado por la paz? Pero ¿cómo dudarlo? Tal vez no pueda decirse que nada termine hasta que la paz se hace. No es concebible un final en conflicto. Si un cuento o una película terminara con una escena de guerra, ¡hasta el más tonto sabría que tiene que haber una segunda parte! Así que lo de hoy es el principio. El final de una historia, si es un final verdadero, es paz y ha de ser paz.

¡Pues que este cuento no tarde otros mil años para terminar! Este es mi deseo para hoy :-)
...

Una Carta, un Lamento

(Marta introduciendo a Danae)

Esta semana recibí un email de una paisana :-), Danae. Quería hablar de cierto tema espinoso y decía, con razón, que hasta ahora sólo he mencionado en el blog la cara bonita de la vida en este lugar. Lo cierto es que yo había estado pensando días atrás en el mismo asunto conflictivo que ella menciona, pero no sabía muy bien cómo tratarlo. Su email me ha terminado de empujar a una serie de reflexiones que compartiré en otra entrada, aparte. Por ahora os dejo con sus palabras, no sólo porque es su expresión la que quiere surgir aquí, sino porque me parece que son representativas de la voz de muchos otros...

Y esta es su carta:

"¡Hola Marta!

Me parece interesante hablar sobre el campo de tiro del Teleno en el blog, ya que también forma parte significativa (y molesta) de la zona en la que vivimos. Este pensamiento me vino el viernes pasado mientras paseaba con Canelina (la perrina) por el monte, y el tranquilo paseo se acompañaba de los petardazos de nuestros amigos militares. Por supuesto no es nada agradable andar paseando, y pensar que a menos de 10 kilómetros están cayendo proyectiles, por lo menos a mí, es algo que me pone bastante nerviosa (y creo que a la perrina tampoco le gustaba nada). Y es que hasta ahora has hablado del entorno natural del Teleno, de su belleza y grandiosidad , en resumen del encanto que este monte tiene, y estoy segura que ninguna de las personas que visitan el blog pueda creer que en este precioso monte se extienda un campo de tiro y maniobras del ejercito español de 6000 Has.

Si esto ya es algo inexplicable de por sí, que utilicen un espacio natural como campo de tiro, cuando te dicen que se trata de un campo de tiro discontinuo (en el mapa se ve muy bien a lo que me refiero), en el que se incluyen núcleos de población es cuando empiezas a pensar si no se habrían tomado unas copitas de más el día que decidieron hacer algo así.
(En este mapa se puede observar la discontinuidad del campo de tiro. Todas las zonas sombreadas en rojo pertenecen al ministerio de defensa. Los pequeños polígonos dispersos son asentamientos para los campamentos o zonas de tiro, y el polígono más grande es la zona de caída)

Como se puede observar en el mapa, entre la zona de tiro y la zona de caída quedan los pueblos, las carreteras, las huertas…en definitiva los lugares en los que pasa nuestra vida, que no debe tener mucho valor para las personas que permiten que esto ocurra.

Pero bueno, podría seguir hablando sobre las inconveniencias de tener como vecino a un campo de tiro durante horas, pero creo que es algo obvio, para cualquiera, menos para el ministerio de defensa, que en su página Web www.mde.es, en el apartado de medioambiente, describe así el campo de tiro del Teleno:

“Campo de tiro y maniobras El Teleno (León): Lugar de adiestramiento de las unidades de artillería de campaña del Ejército de Tierra en el que se ha certificado un sistema de gestión ambiental de acuerdo con la norma UNE-EN ISO 14001 en octubre de 2004. Se trata de un ecosistema típico de montaña caracterizado por la presencia de corzos, jabalíes, lobos, pequeños mamíferos y aves rapaces. Superficie: 6.000 Has.”

Es decir, como dicen textualmente en la Web “La presencia militar se ha convertido en una garantía para la conservación de la flora y fauna en diferentes lugares del territorio nacional”. Jajajaja, increíble, nos quieren vender los campos de tiro y de maniobras como espacios naturales que gestiona el ministerio de defensa para garantizar el bienestar de la flora la fauna, y se han olvidado de mencionar a las personas que vivimos cerca de ellos, que fallo…

En fin lo voy a dejar ya que me enciendo…Y yo sólo quería escribir sobre el campo de tiro con la esperanza de poder escribir dentro de unos añitos (pocos, espero) para decir que ya no existe y que por fin, todos los habitantes de esta zona, flora, fauna y personillas, podemos vivir en PAZ . "

Danae

martes, 27 de enero de 2009

El Sanguiñal sobre las nubes.

Una excursión al Cielo
Relato de un día de excursiones con amigos.
(Manuel Bonilla)



La Cordillera Cantábrica desde el Sanguiñal, emergiendo de un mar de nubes.

Hace un par de semanas recibimos la visita de nuestro amigo David, un salmantino que ahora vive allende los mares, en Bogotá (Colombia) al pié de otras montañas un poquitín más grandes que estas que por aquí tenemos: Los Andes.

Tuvimos por esas fechas unos días de abundante niebla que, si bien tienen su propia belleza, nos dejaban con las ganas de una excursión para disfrutar de las magníficas vistas que estas tierras nos ofrecen. ¿O no?

Ya en alguna otra ocasión había comprobado yo que a veces, mientras la niebla invadía Tabuyo, un poco más arriba, subiendo hacia el Sanguiñal, el cielo se iba despejando según se ganaba altitud. Yo me preguntaba cuán altas podían ser las nubes (refiriéndome al espesor de la capa que forman) y es algo de lo que no tenía - ni tengo - idea, pero bueno, había que probarlo al menos.

Ruben, David y yo nos abrigamos hasta las orejas y, como sólo teníamos la mañana libre y ya sólo la subida a pié nos podría llevar fácilmente 4 horas, nos subimos al coche y echamos a rodar pista arriba sobre la pequeña capa de nieve que cubría los caminos en las zonas umbrías.

Ahhh, qué maravilla. Tan sólo cuando habíamos llegado a la altura de la Fuente de los Tres Caños ya veíamos el límpido cielo azul, con un Sol radiante que en poco tiempo nos obligó a quitarnos parte del montón de ropa que nos habíamos puesto allá abajo. Hicimos allí una paradita para disfrutar de esas primeras vistas, cargar la cantimplora con su deliciosa aguita "fresca" y jugar un rato sobre la superficie helada del pilón.

Aquí estamos David y yo haciendo un ejercicio de Taichi que puso a prueba nuesto equilibrio.
Los dos somos unos apasionados taichichuaneros que aprovechamos cada ocasión que nos encontramos para "cruzar manos".
Todavía no habíamos entrado en calor.

La subida fué sin contratiempos hasta que las rampas se fueron empinando y la suma de nieve + pendiente hizo que el coche empezase a patinar. En fin, qué mejor momento iba a tener para probar a poner esas cadenas que no había estrenado todavía. Unos intentos y unas risas después pudimos seguir la ruta en mi furgonetilla.
Nadie piense que teníamos un 4x4, no, una Renault Express viejita, viejita, pero que me lleva como una burrita por todas las pistas de estos montes cuando se hace necesario. Y no es que me guste utilizar el coche para subir a una zona que considero sagrada, pero dadas las circunstancias... al menos lo hice lo más despacito que pude y procurando hacer el mínimo ruido posible.

Mientras, las nubes iban subiendo tras nosotros.


Y así seguimos, subiendo subiendo, muy despacito, patinando un poco aquí y allá hasta que ya la capa de nieve de la pista se mostró tan gruesa que lo mejor que pudimos hacer fué parar el coche a un lado y continuar andando.

La verdad: para mí fué un alivio dejar el coche, y seguro que para el Sanguiñal también :-P

Yo ya había subido "sin motor" en un par de ocasiones: una a pié y otra en bicicleta, y me parecía que ya estábamos "ahí mismo, un par de curvas y ya llegamos" - les decía yo mientras caminábamos sobre la nieve. El pobre David, que no venía preparado para ello, llevaba puestos unos zapatos cómodos pero sin apenas suela que no le protegían nada del frío.

Rubén en primer plano, David pisando literalmente sus huellas.
(Sí, bueno, la imagen está un poco retocada, pero fué un accidente informático que quedó bonito)

Y pasito a pasito fuimos disfrutando del maravilloso brillo que el Sol producía al reflejarse sobre trillones (los contamos) de copitos de nieve en polvo. La subida era amenizada con conversaciones sobre filosofía, metafísica y matemáticas (David es matemático de profesión) y "arfs", "ajs" y "uys" cuando el pié resbalaba. Pero dejábamos espacios de tiempo (el tema fundamental de la charla) a escuchar el mágico silencio de la naturaleza nevada en la montaña.

Y una curva más...

Ufff, aggg

Y ¡ya después de esa, ya!...

Ufff, Uys

Hasta que por fin, ¡llegamos a la cumbre!

Y ¡vaya regalazo nos tenían preparado ahí arriba! Las vistas eran impresionantes y estuvimos todo el rato con los ojos abiertos como platos y la sonrisa en la boca disfrutando de un aire purísimo y vivificante.


Los picachos sobre las nubes...

Los contrastes entre la roca, el cielo azul y las nubes tan blancas...


Las vistas que desde Tabuyo el Sanguiñal nos oculta...


Y pudimos al fin sentarnos a comer algo para reponer fuerzas y disfrutar de la maravilla de las vistas.

¿Por allá queda Bogotá?

El Teleno, al fondo, se ve como si estuviese mcuho más cerca, y más impresionante, desde lo alto del Sanguiñal.


Tres tíos felices.

Todavía pudimos disfrutar un rato de la bajada hasta el coche. La niebla para ese entonces ya llegó hasta nosotros, pero con cuidadito y mucha calma pudimos bajar sin problemas escuchando sombre el runrún del motor el crujido de nuestras tripas reclamando algo calentito...

Esa misma noche acompañé a David a la estación de autobuses de La Bañeza de donde salía con destino Madrid a las 3 de la madrugada. Cuentan los que por allí rondaban a esas horas que un par de locos iban por todo el vestíbulo de la cafetería haciendo esgrima con dos espadas de madera... JEJE

¡Qué bien me lo pasé, David!
Muchas gracias por tu visita.
Gracias, Sanguiñal, por tu regalo.

Por cierto: la vuelta a Tabuyo a esas horas, con la niebla de hielo que lo cubría todo fué, digamos, emocionante. A 50km por hora y con el coche resbalando de un lado a otro Fiuuuuuuu... Fiuuuuuuuu
Mi bautismo en la conducción sobre hielo que supongo que por estos lares debe ser algo frecuente en el invierno.

Seguimos vivos.

Fin de la crónica viajera.

domingo, 25 de enero de 2009

De Sta. Bárbara y ciertas Barbaridades

(Imagen de Sta. Bárbara, con su torre en una mano y la palma del martirio en la otra, que hay en la Ermita de la Piedad de Tabuyo, justo enfrente de San Miguel)

Bueno, un día dije que haría mi comentario sobre la "tercera fuerza" presente en las imágenes devocionales de la Ermita de la Piedad (de Tabuyo, claro), es decir, sobre Santa Bárbara, así que ahí va la cosa.

Sta. Bárbara representa, con su tétrica historia, más trágica que un culebrón, otra clase de enfrentamiento y superación de un mal diferentes a los que aparecen en la historia de S. Miguel o la Virgen de las Angustias. A saber: que tu propio padre sea tu enemigo y, finalmente, tu verdugo. La historia de Santa Bárbara tiene mucha miga, pero es tan rica en anécdotas fantásticas y polémicas, que la Iglesia, en el Concilio Vaticano segundo (o sea, en los años 60 del siglo XX, hace casi nada), decidió "quitarla" del santoral oficial.

Sí, ya lo habéis oído: tenemos ahí puesta una santa que ya no es santa del todo. Es decir, lo es, pero de aquella manera. O sea...¡qué lío! Bueno, digamos que La Iglesia Católica, sabiendo que iba a ser imposible extirpar de la devoción colectiva la imagen de Sta. Bárbara (¿y a quién rezar cuando truena, si no?), la dejó en devoción tolerada, pero no fomentada. La continúa reconociendo, pero le pone "peros". Así que nadie va a perseguir su culto, porque no hay para tanto, pero tampoco se va a mover un dedo para recordar demasiado su existencia.

Los expertos del Vaticano señalaron que, como no había ningún documento oficial que probara la existencia de dicha mujer, no se podía decir que realmente hubiera existido, ni que su historia fuera cierta. Este argumento, muy racional y sensato, choca sin embargo con otra realidad: tampoco existen documentos contantes y sonantes que digan y certifiquen sin dejar lugar a NINGUNA duda que otros santos existieran o que su historia sea tal como se cuenta, pero a pesar de eso no se les ha tocado. Bárbara no fue la única en "caer" del pedestal en aquel Concilio, hubo otros y otras que también. La diferencia entre éstos y los que quedaron en los altares sin ser cuestionados a pesar de los pocos datos históricos que los avalaran son sus historias que, en el caso de los santos más -digamos- oficiales, son más "creíbles", y en el caso de los otros...bueno...siempre se encuentran elementos extraños, polémicos o incluso sospechosos de proceder de efluvios paganos o hasta herejes.

Pero las historias de los santos más antiguos, la verdad, son casi todas inventadas, para qué engañarnos, porque son de épocas donde casi nada quedaba consignado por escrito por los contemporáneos, y donde además se valoraba la fantasía de una manera especial, si era moralizante. La gente de a pie, los que han ido a misa toda la vida, rara vez conoce el proceso que sigue la fama de un "santo" desde que surge hasta que llega a los altares. Hubo santos que fueron proclamados así, a vox pópuli, porque el pueblo lo quiso, y sólo luego la Iglesia asumió la devoción para absorber la fuerza de ese culto. Sus historias son indemostrables y generalmente siempre están teñidas de mucha fantasía y exageraciones proias del boca a boca. Acerca de otros, fueron personas autorizadas por los poderes religiosos quienes adornaron un poco la cosa, para realzar ciertas virtudes. Es el caso de la mayoría de santos anteriores a la Edad Media, consignados en célebres libros de "Vidas de Santos", como "La Leyenda Dorada" de Santiago de la Vorágine.

Pero adornados o no, inventados o no, resulta que hay una fuerza y un mensaje innegables en la mayor parte de estas leyendas. Entonces, a muchas personas como yo, que amamos los símbolos ricos y suculentos con que se construyen tantos mitos, y que no nos importa tanto si sucedieron las cosas literalmente o no, sino su significado esencial, nos da igual si la Iglesia reconoce o no a tal o cual santo, o si tal religión o tal otra proponen panteones de "dioses" aparentemente contrarios. Personalmente opino que la clave está en el significado profundo de las historias, de los cuentos, de los mitos...y que este significado nos habla de verdades universales la mayor parte de las veces. Desde que el ser humano anda a dos patas, necesita oir y contar historias, y si éstas tienen alguna moraleja útil, pues mejor.

Pero vayamos con Santa Bárbara. ¿Quién era? Pues una joven del tiempo del Imperio Romano, huérfana de madre pero con un padre muy bien situado social y políticamente hablando. O sea: una niña bien, incluso podría ser una niña pija con un papá muy bien situado y relacionado. El problema, entonces, ¿dónde estuvo? Pues se resume en dos, que unidos hacen un cóctel explosivo:
- Por un lado, el padre estaba, digamos, demasiado preocupado por que el porvenir de su hija fuera lo más brillante posible, y se convirtió en un padre controlador hasta lo obsesivo. ¡Hasta construyó un edificio (una torre) para que su hija viviera allí y poder vigilar con quién se relacionaba! Las malas y retorcidísimas lenguas (que no se citan en los libros cristianos más tradicionales) insinúan que tal vez el padre estaba "demasiado" celoso de las posibles amistades masculinas de su hija. Pero esto son meros rumores sobre los que no pienso opinar...
- Por otro lado, la tal joven tenía una fastidiosa manía que querer estudiarlo todo, informarse de todo y cuestionarlo todo. O sea, que tenía una personalidad inquieta, indagadora, que no se conformaba con lo establecido.

Entonces, pasó lo que tenía que pasar: que la hija rebelde, a pesar del encierro o control al que la sometía su padre, se enteró del pensamiento que difundía cierta secta de revolucionarios de aquel entonces, tenidos por excéntricos nada recomendables y fanáticos. Sí, una secta de cuatro locos anti sistema...¡que no reconocían la autoridad moral ni del césar, ni de los dioses de la religión establecida! O sea, los cristianos.

Sí, porque para quien no lo sepa, diré que así eran los cristianos de los primeros tiempos, y así era aquella situación. Por compararlo, diré que es como si actualmente a un padre de la rama más conservadora de la sociedad, políticamente y religiosamente más situado a la derecha que a la izquierda, le saliera una hija o hijo que se fuera con un grupito de gente radicalmente diferente, que no reconociera ni a la Iglesia católica, ni a sus doctrinas, ni le interesara lo más mínimo triunfar socialmente en la línea soñada por sus progenitores porque sueña con otra clase de riqueza (la interior, la humana, la compartida).

Sí, ya sé que muchos protestarán ante esta comparación y dirán: "Pero los cristianos eran y son "los buenos". Es decir, somos los buenos, no puedes ponernos hoy como ejemplo de padres tiránicos". No, no lo hago salvo en el caso que, por defender esa posición "cristiana", los padres actúen como hizo el papi de Bárbara, tiranizándose, avergonzándose primero en público de su hija, denunciándola y finalmente agrediéndola.

La negra historia del padre de Bárbara simboliza la degeneración y perversión de todo lo bueno que un padre puede ser. En lugar de dar vida e infundir alas a sus hijos, empieza así pero termina recortándoselas cuando ve que no vuelan en la dirección que a él le gustaría. Como no puede soportar que, además, toda la "buena sociedad", esa sociedad de "los que somos buenos y gente de orden" mire mal a su hija y se la conozca como a una "bala perdida", pues eso le hiere en su orgullo de padre, prefiere destruírla antes que verla triunfar algún día en su camino. El hecho de que en la historia de Bárbara sólo salga su padre también es simbólico. No es que no existan madres con igual ensañamiento hacia sus hijos rebeldes (aunque generalmente son mucho más indirectas en sus métodos coactivos), es que la figura del padre es un símbolo más claro de cierta autoridad social y jerárquica.

Bueno, el caso es que la historia de Bárbara transcurre hacia su final trágico a medida que, paradójicamente, más se libera la hija de su padre. Ella va encontrando respuestas a sus inquietudes internas (y espirituales) gracias a su correspondencia con los pensadores cristianos, pues a pesar de estar encerrada escribe mucho (hoy a lo mejor lo haria por internet :-)), y se va dando cuenta de muchas de las inconsistencias de la corrupta sociedad en la que vive. También va tejiendo su sueño personal, y es un futuro libre, diferente...en este caso bastante místico y desconectado totalmente de las estructuras religiosas que el 90% de la población seguía.

Mientras tanto, sus choques y enfrentamientos con su padre se hacen mayores y más graves, a medida que éste va descubriendo cómo cambia su hija, pues, según lo ve él, va a peor y a peor. Es importante darse cuenta de esto: el padre de Bárbara estaba convencido de que hacía lo mejor para su hija, y de que ésta se estaba extraviando, o, incluso, volviéndose loca. No es que el padre fuera un malvado porque sí, adrede, en plan "voy a ser el cabrón de esta historia porque me gusta putear al personal". Más bien él estaba sintiendo que era su hija la que se equivocaba...y al final, viendo que la fama de Bárbara lo hacía quedar en mal lugar entre sus colegas, sintió incluso que ella le perjudicaba. Ahí ya había empezado su locura, su desquicie. Obviamente, no estaba viendo correctamente las cosas, sino deformándolo todo.

Después de unos cuantos rifi rafes más o menos sonados, el mismo padre denuncia a la hija ante los tribunales. No sabemos si es que ya se la quería quitar de encima, o es que lo único que quería, en aquel entonces, era demostrar ante la buena sociedad que él no tenia absolutamente nada que ver con las ideas delirantes y horribles de su hija. Sea como sea, el proceso judicial se puso en marcha, porque en aquel entonces los cristianos eran ilegales y perseguidos por anti-sistema y rebeldes. El modo que tenían de lograr confesiones que les satisfacieran era la tortura sistemática, y procedieron a ello.

Pero aún en medio de estas tormentas, Bárbara va sobreviviendo, logra escaparse y vive un milagro: ¡una montaña se abre solita para esconderla en su seno! Parece que las fuerzas de la naturaleza, que en esta historia son reflejos puros de Dios, sí reconocen la nobleza de su espíritu y quieren ayudarla. Sin embargo, siempre hay un h.deputa dispuesto a fastidiar la cosa, y en este caso es un pastor chivato que ha visto el lugar donde se refugia la santa y se lo cuenta al pobre y preocupado padre, por si acaso. Porque claro...¿no deben los hijos estar sujetos a la autoridad de sus padres y respetarlos? ¿Qué clase de hija HUYE de su padre (y más un padre tan respetable y de buena fama)? El pastor no tenía ni idea, pero así es la cosa, que a veces algunos con muy buena intención, por ayudar, la cagan a base de bien.

El padre encuentra a Bárbara y, sintiendo que la cosa cada vez se le escapa más de las manos (¡si hasta una montaña se abre para tragarse a su hija, mal asunto!), decide poner punto final él mismo a tanto descontrol y tontería. Saca su propia espada y allí, en medio del monte, ¡zas!, decapita a su hija de un tajo. "Si quieres que algo se haga bien, hazlo tú mismo", debió de pensar aquel hombre, enfermo por el control y el qué dirán. El desgraciado no tuvo mucho tiempo de disfrutar de su éxito. Al instante, y sin que en el cielo hubiera ni una sola nube, se oyó un truenazo y un rayo salido de no sé dónde le cayó encima, fulminándolo en el acto. Cuenta la leyenda que del padre no quedó ni la grasita: una negra mancha en el suelo, y fin. Volatilizado.

Una vez más, las fuerzas naturales, obedientes al Creador, manifestaban claramente su opinión ante semejante aberración. ¡Cómo es posible que quien debe dar vida, destruya al fruto de sus entrañas! ¡Cómo es posible que, siendo la naturaleza de los hijos volar del nido (y separarse, a menudo, de las opiniones y modos paternos), se persiga ésto!. La moraleja de la leyenda parece clara: la Justicia Divina actúa...y a veces lo hace de manera fulminante. No puedes matar a tu hija o hijo sin matarte a ti mismo. Evidentemente, esto es otro símbolo mayor que abarca no sólo a los que maltratan físicamente a sus hijos o familiares, sino a los que lo hacen de manera sibilina, silenciosa, saboteando todos sus intentos por ser ellos mismos a base de coacciones, chantajes emocionales, críticas humillantes, etc. No hay cosa peor que tener al enemigo en casa, representado en los que paradójicamente deberían haberte impulsado más a vivir y a volar lejos y a tu aire, tus padres.

Sin embargo, el "padre-poderoso-que-mata-a-la-hija-rebelde" también puede ser interpretado más ampliamente como símbolo del poder familiar, social, religioso y/o político que prefiere matar a Lo Nuevo cuando surge, antes que afrontar un cambio en las estructuras rígidas de siempre. Estas estarían simbolizadas perfectamente con una torre que se construye "alrededor" de la hija (lo nuevo), como intentando contenerla y refrenar su potencial de cambio, su desarrollo hacia otra parte y otros caminos que Lo Viejo no quiere ni ver. La sociedad que devora, encierra y mata a Lo Nuevo sigue existiendo bajo muchas formas, ya sea en formatos pequeños (familias que destruyen psicológicamente a sus descendientes, si les salen "raros" o poco tradicionales) o en formatos mayores (países que destruyen a los que denuncian las lacras del sistema). Sea como sea, y a pesar de tanta oposición, Lo Nuevo continúa llegando, intentando en cada generación airear las estructuras antiguas para que la vida mejore, se renueve, y nuevas posibilidades tengan lugar...

Pues bien, esta es la historia de Sta.Bárbara. ¿Patrona de los mineros? Claro, porque a ver ante qué santo o santa las montañas "se le abren" sin problemas (=amistad con las simas y las fuerzas del interior de la tierra). ¿Protectora en las tormentas? Por supuesto, porque fíjate tú si los "rayos" y truenos eran sus "amigos", que fulminaron al malo. "Lástima que llegaran tarde -dirán algunos-, podrían haber matado al asesino antes de que cometiera la barbaridad". Pues no puede ser, porque la Justicia Divina es así de justa y precisa, y no presupone nada. ¡No va a castigar al que todavía no hizo el daño!

Bien, en realidad se trata de algo más profundo: es uno mismo quien se autodestruye cuando le da la vuelta a lo natural, cuando va contra lo "que tiene que ser" y utiliza la fuerza vital (representada por la espada) para algo que no es correcto. No hace falta que venga nadie a castigarte: vivirás en tu carne el daño, aunque no sea en forma de rayazo fulminante. Tal vez sólo se te pudra el corazón o se te oscurezca tanto el alma que termines muerto por dentro, corrompido, irreconocible comparado con el inocente niño que, una vez, todos fuimos, e incluso siendo lo contrario. Te habrás convertido en un anti-niños, un anti-vida, un anti-felicidad...Eso no es vivir.

Bueno, ya termino. Se preguntarán algunos qué ganas hubo de poner a Sta. Bárbara en un altar como ejemplo de fortaleza, si resulta que a fin de cuentas fue una víctima que no pudo escapar a su verdugo. Bueno, son maneras de verlo. En realidad, Bárbara se liberó. Algunas versiones de la leyenda cuentan que se vio a su espíritu volar en forma de ave blanca en el momento de su muerte, porque, aunque ya veía que de ésta no escapaba, se preparó internamente para eso y no quiso morir sintiéndose ni víctima ni desgraciada. ¿Que no era posible llevar la clase de vida que soñaba, porque su padre jamás la dejaría en paz? "Bueno, mala suerte, Dios sabrá, pero mi felicidad ya no depende más de lo que diga, opine o haga mi padre. Como si me quiere matar (allá él). He hecho lo que he podido, sea como sea mi alma no la pisoteará nadie, y amén".

Por otro lado, las leyendas antiguas tenían una especial afición por lo más morboso y trágico. ¡Las historias de los mártires dejan en mantillas a muchas películas "gore" de hoy! Creo que encumbrar a una "víctima" triunfante (post mortem) a los altares, era una manera que tenía el pueblo cristiano de exorcizar su terror ante ciertos males que al final nadie puede evitar, y una manera de buscar, incluso en las historias más truculentas y despiadadas de todas, un eco de esperanza. Es posible viovir lo peor que uno se pueda imaginar, y a pesar de todo no morirse por dentro, superarlo...vencer en cierto sentido a todas las adversidades.

Los tabuyanos tal vez no supieron esto conscientemente, pero al poner a Sta. Bárbara en su iglesita, no sólo colocaron ahí a una supuesta "protectora" contra las tormentas (y amiga de las montañas), sino a una figura que habla de la superación de lo peor: el propio asesinato. Por supuesto, es una superación en el espíritu, en el interior, porque físicamente, lo que se dice físicamente, no sobrevivió. Sin embargo, el espíritu de algunos nunca se doblega, ni muerto. Pues eso.

Es de esperar que los tabuyanos utilicen la presencia de Sta. Bárbara en su ermita no para hacer "barbaridades", sino para mantener su espíritu limpio y libre y perseguir sus mejores sueños de futuro. Que las fuerzas naturales, hijas de Dios, les acompañen y ayuden como lo hicieron con Bárbara e incluso mejor, amén :-)

Y colorín colorado...
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viernes, 23 de enero de 2009

Significado del topónimo Tabuyo

( Incluso en invierno, las huertas tienen vida en Tabuyo. Aquí, una parcelita llena de berzas. Pero tiempo habrá de poner aquí fotos de las exhuberantes huertas veraniegas...Y esto, sí, tiene que ver con el significado de "Tabuyo")

Estuve buscando por internet a ver si por casualidad encontraba alguna pista acerca del nombre "Tabuyo", y resulta que encontré algo. Para abreviar, pongo aquí la parte de un artículo que habla del topónimo en sí, pero si alguien siente curiosidad puede ver aquí el resto del artículo (que habla de otros aspectos de la historia del pueblo). El autor es Enrique Alonso Pérez.

" Encontramos por primera vez el topónimo «Tabuio», en documento del año 1205, recogido por el ilustre investigador astorgano, Augusto Quintana Prieto, en su libro «Monasterios de Poibueno y San Marín de Montes». Pero con su nombre actual no lo volvemos a encontrar en archivo alguno, hasta que se constituye el mayorazgo de don Pedro Bazán, fechado en Palacios de la Valduerna en 26 de enero de 1422. Es curioso este documento de fundación pues en él se nominan todos los pueblos que integran el señorío de los Bazán, que fueron 25, entre los cuales figura Tabuyo del Monte"
"También hemos querido rastrear -como venimos haciendo siempre- el origen del topónimo Tabuyo, y nos remiten los estudiosos del tema al latín «tabula», tabla, que por extensión se aplica como «porción de terreno destinado a cultivo, principalmente a huerta», lo mismo que le ocurriría a su casi homónimo, Tabuyuelo de Jamuz, en el municipio de Quintana y Congosto. "


La explicación parece tener sentido, ¿no?, ya que Tabuyo se encuentra en una zona llana, y realmente muy dada al cultivo de huertas y sembrados, aunque hoy no se trabaje el campo tanto como antes. Los paisanos se quejan de que casi todas las parcelas están abandonadas, pero a pesar de todo a los nuevos vecinos nos parece que este pueblo tiene muchísimas más huertas que otros, donde el cultivo es casi excepcional, cosa de cuatro gatos. Nuestro tendero ambulante, Juan Carlos, ¡ni siquiera trae patatas, porque asegura que no las vendería! ¿Para qué, si todo el mundo cultiva las suyas? Este detalle dice mucho acerca de cuánto se conserva aquí la costumbre de cultivar. En otros pueblos, la pereza se ha adueñado del vecindario y la mayoría (salvo aficionados vocacionales y fieles a la tierra) prefieren comprar...

Sí, por mucho que digan los tabuyanos que lo de ahora ya no es como antes, aquí lo de cultivar la verdura propia aún se vive mucho y con gran intensidad. Con lo cual, me pregunto: Para ser realmente un tabuyano 100%, ¿no habrá que cultivar una huerta? :-D El esquema de antes era: un hogar, una huerta (por lo menos) y se cumplía en casi todos los pueblos. Pero si Tabuyo significa algo así como "lugar plano para cultivar huertas", entonces aquí esto adquiere una connotación especial.

Bien, si es así, cuando Rubén empiece con la suya en primavera (gracias a la cesión de un terrenito por parte de Luci), entonces en esta casa empezaremos a ser un poco más tabuyanos...A ver qué tal se nos da :-)

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martes, 20 de enero de 2009

El Efecto Fohn, o La Ducha del Abuelo :-)

El Monte Teleno, hoy, era casi invisible por estar cubierto de nubes, mientras que el resto del cielo lucía despejadísimo. Esto es típico de aquí, y seguidamente explico por qué. La fotografía está tomada a las 5 de la tarde, más o menos.

Hoy, de nuevo, con el asunto del tiempo. Hace un viento helado que para qué y la temperatura ha sido la propia de un arcón congelador durante todo el día. Pero esto me recuerda que una de las preguntas que mis amigos se hicieron antes de decidir venir a vivir aquí (cuando yo ya estaba más que decidida y les había dicho que, sola o con ellos, me venía para Tabuyo), era:
- ¿Y qué tiempo hace ahí?
- Frío, mucho frío. Un frío del carajo, vamos. Mi madre llamaba a esta zona "La Siberia maragata", porque cuando vivimos en Astorga tuvo ocasión de conocer de qué iba el clima por estos lares.

La idea de venir a un lugar de tanto frío no parecía una buena manera de hacer propaganda de este lugar a mis amigos, pero me daba igual. Mentir en algo así y vender esta zona como un lugar de clima amable, más tipo berciano, hubiera sido no sólo deshonesto, sino estúpido. A fin de cuentas, no tardarían en comprobar por sí mismos la verdad, con lo cual mejor sería decirlo de entrada y sin disimulos: aquí hace FRIO todos los años, y lo hace durante un buen puñado de meses. Es mejor saberlo de antemano.
- ¿Y la humedad?- preguntó Manolo, quien estaba desesperado por encontrar un lugar seco para poder trabajar a sus anchas en la artesanía de madera.
- Pues humedad, lo que se dice humedad...Bueno, llueve a veces pero ni por asomo hay la humedad de este pueblo- dije yo- porque aquí llega el aire marino y forma esas brumas...
(Y es que vivíamos a unos 40 km del mar y eso se notaba)
- Pero además, suele hacer un viento que corta- añadí yo, para rematar la dura perspectiva climatológica.
- ¿Viento? ¿Mucho viento?
- Bueno...bastante. Eso sí, te seca y si te descuidas, te cura como un jamón. Así que no creo que tengas problemas de humedad, Manolo.

Bueno, los problemas de humedad parecen perseguir a mi amigo y ni aquí, con todo ese viento cura-cecinas, han desaparecido. Pero es más un problema de algunas viviendas, mal aisladas del suelo, en las cuales se produce un efecto de condensación, que del clima en sí. Algo es algo, ya que si uno quiere secarse un poco, no tiene más que salir a la calle. La mayor parte de meses del año hay un puñado de días en los que predomina el viento seco y fresco. Desde que vivo aquí, de hecho, he podido comprobar que en algunos meses el aire fuerte es predominante y omnipresente, como sucedió el pasado mes de marzo. Sí, ya sé que ya hay un refrán que dice "Marzo ventoso y abril lluvioso sacan a mayo florido y hermoso", pero es que aquí el viento es de categoría extra. Vamos, que sopla sin disimulos y sin andárselo pensando demasiado.

Pero mira por dónde, he encontrado en internet una explicación muy técnica y científica del porqué de este viento. Vaya, ¡y yo que pensaba que era una expresión de carácter del Señor Teleno! El Abuelo y su vozarrón, je, je. Nada, la ciencia siempre está ahí para explicar de manera aséptica y seca porqué las cosas son como son, y dejar los cuentos sólo para los niños. Resulta que lo que pasa en el Teleno es que se produce un efecto llamado "Efecto Fohn". ¿Y cómo me he enterado de esto? Pues porque entré por casualidad en un foro de metereología donde hablaban del Teleno y el tal efecto. Allí leí esto:

" Hoy he pasado el dia recorriendo la zona de la Maragatería, cuya capital, (Astorga), villa turística principalmente (...) donde se come un cocido que hace a uno chuparse los dedos....... Por la tarde, ya con el estomago repleto, me he acercado al Teleno, montaña mítica de 2188 metros (...). Comentar que esta montaña provoca un efecto foehn TREMENDO!! con una media de más de 700-800 mm de lluvia anuales en la zona SW y a escasos 5 km en la cara NE las precipitaciones disminuyen a poco más de 400 mm anuales, caso de Astorga por ejemplo."

En el mismo foro hay un mapita de zonas del clima leonés (ver aquí) en el cual se describe cómo el Teleno, al crear ese efecto, influye en el reparto de las lluvias en toda una gran extensión de la provincia. Así que gracias a ese foro me he enterado de que la climatología de esta zona es bastante particular, y se debe principalmente a la presencia del Teleno.

¿Y qué es el efecto Fohn o Foehn? Bueno, cito textualmente la wikipedia: " El efecto Foehn o Föhn se produce en relieves montañosos cuando una masa de aire cálido y húmedo es forzada a ascender para salvar ese obstáculo. Esto hace que el vapor de agua se enfríe y sufra un proceso de condensación (...) precipitándose en las laderas de barlovento donde se forman nubes y lluvias. Cuando esto ocurre existe un fuerte contraste climático entre dichas laderas, con una gran humedad y lluvias en las de barlovento, y las de sotavento, en las que el tiempo está despejado y la temperatura aumenta (...)"

Aplicado al Teleno esto significa que las masas de aire húmedo que chocan contra una de sus caras, se ven forzadas a subir, como si intentaran escalar el monte, para sortear el obstáculo. Mientras suben, se enfrían, y al enfriarse, llueve. ¿Dónde? Pues allí...porque aquí, en esta otra cara del Monte, vemos a cada poco cómo éste se cubre de nubes, pero las lluvias en esta zona (y en la maragatería en general) no son precisamente abundantes. Llueve, pero ni remotamente la cantidad que llueve en el Teleno...y al otro lado del mismo. Eso sí, lo de que el aire que desciende es "cálido y seco", depende de cómo se mire, digo yo. ¿Cálido con respecto a qué? Si lo comparamos con la temperatura del aire tal cual está en las cumbres del Teleno, tal vez sí sea cálido. Pero aquí el aire (y el viento y hasta el vendaval) que viene del Monte se nota siempre fresco, o directamente gélido. Sobretodo cuando, como ahora, el Teleno está bien nevadito.


(Otra imagen del típico agarrarse de las nubes en el Teleno, esta foto es del mes de abril)

Bueno, el caso es que leyendo esto tuve otra explicación no-poética a la afición del Abuelo Teleno a tomarse sus magníficos y exhuberantes baños de agua y espuma. Al menos, eso es lo que empezamos a decir en casa cuando descubrimos, poco después de llegar aquí, que 5 de cada 10 días el Teleno se cubría parcialmente de espesas nubes blancas que subían hasta la cumbre, la medio tapaban y entonces se desparramaban ladera abajo hasta deshacerse. Literalmente, como un baño de agua y espuma. Nos daba la sensación de que allá a lo lejos, el Monte, como un imponente Abuelo fortachón de barbas blancas, disfrutaba poniéndose a remojo. Casi podíamos oirlo con una especie de "Jo, jo, jo"... retozando en el baño. Imaginación, que no nos falta :-)

Eso sí, mi parte poética no va a deshacerse de la imagen del Abuelo Teleno pidiendo a las nubes:
- ¡Frotadme la espalda! Más a la derecha...más a la izquierda...Así, muy bien.

Y suspirando bajo el agua, ¡ahhhh!, ¡hummmm!, porque el Sr. Teleno es un tipo muy saludable y le gusta mantenerse a él, y a su casa, bien limpia. ¡Que siga así por muchos años!
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lunes, 12 de enero de 2009

La Belleza del Hielo


Estos días hace un frío que corta y, aunque no tengo termómetro para mirarlo, no debe de subir muchos grados de cero porque el hielo no se deshace ni al mediodía. Ni tampoco se descongelan las sábanas que tendí en el patio hace dos días, ni se secan, claro está. Están tiesas como el bacalao. Al final va a tocar meterlas dentro de casa...

Pero el hielo tiene una belleza que, para los que no estamos acostumbrados a verlo en su estado salvaje y natural, puede resultar sorprendente. Hoy me detuve en los regueros cercanos a mi casa, porque era un espectáculo ver las formaciones del hielo sobre su superficie. Saqué unas fotos, ¡lástima que no salgan en ellas los destellos de luz! Hacía sol y el hielo estaba deslumbrante, pero la cámara no es capaz de abarcar tanta luminosidad chispeante. En fin...




Claro que esto se veía en los regueros de aguas que corren deprisita, caudalosos, y en los cuales da el sol gran parte del día. ¿Y qué se ve en las zonas sombrías donde el sol no entra prácticamente nunca y el agua fluye - digo fluía- lenta?. Pues algo así:


O sea: un puro cubito de hielo, aún con restos de nieve alrededor. Supongo que esta imagen da una idea de la intensidad del frío de estos días, ¿no? Así las cosas, ¿quién necesita termómetro? Cuando estos regueros se descongelen, sólo entonces asumiré que el tiempo se ha suavizado un poco :-) Mientras tanto, y tal y como es natural en estas fechas, reina el Señor Invierno.
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sábado, 10 de enero de 2009

¿Cómo se hace para ser Micólogo?

¡Ooooh, qué bonito! ¿Y es de verdad o es de plástico? ¿Es una pelotita de jugar o una golosina? Ni una cosa ni otra, sino una seta venenosa, por muy tentadora que resulte con sus brillantes colores. La Amanita Muscaria crece en los bosques de Tabuyo y, aunque no valga como ejemplo de las delicias comestibles que por aquí pueden encontrarse, la pongo como símbolo de lo muy útil que es aprender acerca de las setas. Ah, la mano de la foto es la mía, je, je. Y no... no me comí la muscaria ;-P

Esta entrada la escribo con cierto retraso, porque es el resultado del fin de semana del 6 y 7 de diciembre, cuando pude conocer al "famoso" ;-) micólogo del que medio pueblo me había hablado, un tal Jaime. Y no solo eso, sino que conocí también a una micóloga, (que además es su pareja), pues ambos dieron un par de charlas sobre las setas. Estoy hablando de Jaime Olaizola y Beatriz de la Parra, y por supuesto, esto sucedió en el Centro Micológico de Tabuyo del Monte, pues se trataba de la clausura de los cursos y talleres de iniciación y profundización en la micología que tuvieron lugar aquí mismo durante los fines de semana de otoño.

Pero más vale tarde que nunca y aquí estoy, para contar lo que averigüé acerca del asunto de la micología. Porque, yo no sé el resto de la gente, pero a mí eso de que hubiera micólogos me llamaba la atención. ¿Rarezas de una? Más bien el resultado de haber iniciado una vez, hace muuucho tiempo, tanto que casi ni me acuerdo, como en los cuentos, la carrera de Biología. Hubiera querido especializarme en botánica, pero no pasé del primer curso, por razones que ahora no vienen al caso. Sea como sea, por ese motivo yo sabía que no existía nada como una especialidad en micología. ¿O es que los planes de estudio habían cambiado tanto que...? ¡Ah, a fin de cuentas soy algo vieja ya, peino canas, y muy lejos quedan aquellos 19 añitos! Podría ser que...

Bueno, la ocasión la pintan calva, así que, aunque no había podido asistir a los talleres de micología, quise asistir a las dos charlas que clausuraban los cursillos. La primera se titulaba "Las Setas, el Oro del Teleno". La segunda, "Cocina con setas". Ambos títulos me parecieron igualmente sugerentes, así que decidí no perderme niguna. Pero además, así podría conocer a un par de micólogos, cara a cara y "de verdad", je, je.

Sobre lo que se dijo en las charlas hoy no hablaré, sino que lo dejo para otras entradas. El caso es que, cuando terminaron, me acerqué a los ponentes, quienes, todo amabilidad, estuvieron encantados de emplear un rato hablando conmigo. Yo les expliqué que tenía curiosidad acerca de cómo llega uno a convertirse en micólogo, y entonces me dijo Jaime que lo primero era, obviamente, la vocación. En su caso ésta se manifestó ya de muy pequeñito, en su País Vasco natal. Sus recuerdos respecto a la afición a las setas se remontan a los 6 años, cuando descubrió esas "cosas de colores" tan bonitas y peculiares que crecían en el monte. Pero es que además, no sólo en su casa había libros de setas, sino que en su pueblo ¡había exposiciones de setas cada año!

¡Vaya...! Está claro que algunas zonas nos llevan muchos años de ventaja en esto de las setas. Había oído hablar de los "pueblos micófilos", zonas donde la gente aprecia a las setas, y los "pueblos micófobos", territorios donde la cultura popular desconfía de las setas o pasa olímpicamente de ellas. Y sabía que el País Vasco, así como Cataluña y otras comunidades, siempre fueron "micófilas", mientras que aquí en León la cosa de las setas no era precisamente valorada, por lo menos hasta hace poco. Y no sólo sabía esto por los libros, sino por experiencia. Mi padre, Angel de Paz, siempre recuerda una vez que, estando él y nosotras, sus hijas, cogiendo setas cerca de Santiagomillas, nos salió al paso una viejecina del pueblo, y dijo:
- ¡Ay, señor! ¿Usted aprecia la vida? ¡Ande y no coja eso, que se va a morir!

Mi padre intentó explicarle a la buena mujer que precisamente porque apreciaba la vida cogía setas, y que aunque ya sabía que existían especies venenosas y mortales, éstas no presentaban ningún peligro. Pero la mujerina se marchó, renegando con la cabeza. Toda su vida había oído que las setas eran "malas" o al menos peligrosas, y ahora no le iba a convencer un forastero de lo contrario...

Pero es que mi padre, leonés por los 4 costados, conocía las setas gracias a que se casó con una catalana (por los cuatro costados también), que le enseñó de qué iba el asunto. Con lo cual tuvo la dicha de disfrutar cogiendo setas como "micófilo" en una zona (ésta) y en un tiempo (hace más de 20 años) en el que prácticamente nadie iba a recoger setas al monte. Nadie. ¡Y vaya sí las había...! De hecho, la primera exposición de setas que se hizo en Astorga la organizó él y, cuando al cabo del tiempo la familia hubo de trasladarse a Barcelona por cuestiones laborales, dejó dicho como "herencia", a sus amigos, dónde estaban los mejores sitios que él conocía para coger setas alrededor de Astorga.

Pero por muy goloso que sea experimentar eso de ser casi el único conocedor de setas en pinares a la redonda, y llenar cestos y cestos sin problemas, conversando con Jaime pude corroborar las indiscutibles ventajas de vivir en una comunidad micófila, porque él creció en un lugar así. Ahí la riqueza de las setas es algo que puede ser aprovechado por todo un pueblo, disfrutado en todos los sentidos, sacándole un partido gozando además de compartir la afición con los demás. Aquí en Tabuyo las setas se empezaron a conocer cuando empezaron a realizarse los cursos, hace unos años, pues desde las Asociaciones de Desarrollo Rural, la Junta Vecinal y el Ayuntamiento, se tuvo la visión de que el asunto de las setas era un recurso precioso para este lugar...y un recurso todavía sin conocer y sin aprovechar. ¡Hoy las cosas son muy diferentes al respecto! Pero sin duda son mejores para todos.

(Jaime Olaizola y Beatriz de la Parra Peral, en la entrada del Centro de Interpretación Micológica de Tabuyo del Monte, el día de esta charla)

Bueno, a lo que iba. Jaime y Beatriz me confirmaron que, efectivamente, no fue estudiando Biología que accedieron a conocimiento de las setas, sino gracias a la Ingeniería Forestal.
- Ah, entonces ¿existe esa especialidad en esa carrera?- les pregunté.
- Bueno, no exactamente. Nosotros sí tuvimos la suerte de poder cursar esa asignatura y profundizar en ella, porque en nuestra facultad había un profesor experto en la materia que impartía esa especialidad, micología. No todas las facultades pueden decir lo mismo.
- ¿Y dónde estudiásteis, si puede saberse?
- En el campus de Palencia, aunque la facultad pertenece a la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Agrarias de Valladolid.
- Ahh...
- Y el que fue nuestro profesor, con quien luego colaboramos muchas veces y seguimos aprendiendo, se llama Juan Andrés Oria de Rueda.
- Ah, o sea que es un caso especial, por así decirlo.
- Era el único profesor que impartía micología en nuestra facultad.
- Vaya, entonces fuísteis a dar al sitio ideal.
- La verdad es que no todas las facultades dan la misma cabida a esa asignatura.
- ¿Y los dos estudiásteis ahí?
- Sí, y nos conocimos allí.

Unidos por la vocación micológica (y más tarde por algo más que eso ;-) ), Jaime Olaizola y Beatriz de la Parra siguieron esporádicamente con su profesor, siguiéndole en diversos proyectos micológicos, por ejemplo Micovaldorba, donde participaron como becarios al lado de Juan Andrés Oria y otros técnicos.

Jaime y Beatriz me contaban que estas atividades y otras fueron algo que hicieron sin premeditación y, al inicio, de manera voluntaria, por pura afición. Tampoco se planteaban siquiera la idea de que un día podrían llegar a trabajar como "micólogos".
- En realidad, no existe lo de "ser micólogo" -me dijeron- Es decir, no hay un título universitario que diga en ningún lado que uno es micólogo, porque estudió la carrera de micología, por lo menos en España. Lo que sí es posible es estudiar y profundizar acerca de micología, o bien cursando asignaturas opativas en la universidad y luego ampliando la formación a través del trabajo práctico en proyectos, etc (como hicimos nosostros), o bien realizando cursillos de formación de micología, como los que se han impartido aquí en Tabuyo o en muchas otras zonas rurales.
- Entiendo. O sea, que este es uno de tantos campos del saber en el que no existe ninguna titulación reglada ni oficial...
- Bueno, nuestra ventaja es haber estudiado Ingeniería Forestal, porque eso nos ha dado una base de conocimiento global y muy amplia sobre los ecosistemas, sobre cómo funciona la naturaleza en general. Y para conocer verdaderamente las setas, es fundamental tener nociones de esto.
- Ya...Hay quien reconoce las setas y sabe dónde se cogen, cuáles se comen y cuáles no, y eso es todo...
- Exacto. Pero nosotros partimos de un conocimiento del medio muy amplio, y estudiamos cómo nacen las setas, dónde, de qué manera, por qué, qué factores inciden no sólo en si nacen o no, sino incluso en su química, en su sabor, en sus cualidades. ¡Porque ni siquiera dentro de una misma especie, todas las setas son iguales!
- Entiendo.

Luego me contaron que fue después, cuando los grupos de desarrollo rural de muchas zonas se dieron cuenta del valor potencial de la micología e hicieron un programa llamado "Micología y Desarrollo Rural", que necesitaron técnicos para desarrrollarlo, y ahí fueron contratados ellos por primera vez como especialistas en micología. Así pudieron trabajar en algo que tanto les gustaba y a lo que habían empleado tantísimo de su tiempo. ¡Casi era un sueño! Uno de esos grupos de desarrollo rural era Montañas del Teleno, y de ahí llegaron hasta aquí.

- Pues qué bien, ¿no? ¿Así que ahora ya podéis trabajar como micólogos?
- Bueno, aún sigue siendo un trabajo precario y sin mucha seguridad, porque todavía depende de los fondos que se dan a los proyectos de desarrollo rural. Hay dinero europeo (proyecto Leader plus y Proder), y esto no dura siempre. Se cumplen temporadas y luego hay que esperar a que se aprueben las siguientes y se inviertan nuevos fondos.
- Pues es una lástima que no se movilicen más las cosas, de manera que no haya que depender de eso. A fin de cuentas vuestro trabajo tiene su utilidad...
- Claro, porque lo que hacemos no sólo es reconocer setas y discernir sus cualidades, sino hacer estudios in situ para poder GESTIONAR los montes, de manera que las setas crezcan de manera óptima y asegurada para las siguientes generaciones. Es decir, mostramos cómo cuidar el medio ambiente local de modo que las setas puedan seguir saliendo año tras año (si el clima lo permite, claro está), sin acabar con ellas y dejando el terreno de tal modo que continúen extendiéndose.
- Pues eso trae beneficios económicos. Debería ser obvio que emplear a algún micólogo en gestionar los montes locales es una inversión segura, aunque a veces sea a largo plazo.
- Pues sí, pero el problema, como en otros campos, es que los que están en los despachos no siempre conocen bien de qué va el tema, y la mentalidad general acerca de las setas aún está algo atrasada. Se suele creer que salen sin más, y que se trata de salir a coger cuantas más mejor, porque total, al año siguiente volverán a salir, etc. Pero esto no es del todo verdad.
- Ya...
- Es necesario no sólo un estudio local, concreto e in situ de cada ecosistema productor de setas para cuidarlo óptimamente, sino también una labor de enseñanza y concienciación de la población, para que cuiden el entorno de manera adecuada, recojan adecuadamente las setas y se enteren bien, además, de sus diferentes valores. Si la gente conoce y valora bien las setas, será mucho más fácil que aprecien el cuidado de los montes en ese sentido, y no como (por ejemplo) meros productores de leña.
- Está claro.
- Pero es que además, es posible crear nuevos puestos de trabajo rural como guías micológicos, por ejemplo. La verdad es que el tema de la micología está todavía despuntando y hay muchísimo por hacer. Se le puede sacar mucho más partido todavía.
- Eso es lo que se intenta hacer en este pueblo.
- Sí. Aquí se han hecho cursos de formación como Guías Micológicos, bastante completos (unas 200 horas), pero también ha habido cursos de recolección, de cocina micológica, talleres para niños...Pero hay muchos otros pueblos y zonas rurales donde se ha despertado un interés similar.
- Qué bien. O sea que es un campo con futuro.
- O al menos debería serlo. ¡Esperamos que así sea!

Pues yo también lo espero, y con esto termino por hoy.
Ah, y si a alguien se le han puesto los dientes largos con tanta seta, me alegro :-). Espero hablar más veces sobre asuntos micológicos, hoy tan sólo quería compartir algunas impresiones personales y parte de lo que aprendí en mi charla con Jaime y Beatriz. A ellos dos, si leen esto: ¡Muchas Gracias!
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viernes, 9 de enero de 2009

La Víspera de Reyes fue así...

La Víspera de Reyes hubo fiesta para todos, grandes y pequeños. Los niños de la escuela fueron a cantar villancicos a la residencia de ancianos, Residencia El Pinar, y la cosa terminó siendo una reunión multitudinaria donde cantamos todos, hasta los espectadores. Y una vez empezado el bullicio...¡a ver quién paraba! Empezó todo sobre las 4 y se alargó hasta pasadas las 6. Ahí ya había que irse retirando, porque muchos de los residentes tienen la salud delicada y necesitan cumplir con los horarios rutinarios para que no se les descontrolen tensiones, azúcares y demás, pero a pesar de todo la fiesta continuaba en el ánimo de muchos. Un grupo de mujeres de Tabuyo, que había empezado a cantar villancicos espontáneamente tras la actuación de los pequeños, marchó calle abajo, hasta sus casas, sin parar de cantar...

Pero vayamos por partes. Los niños llegaron y se disfrazaron para la ocasión. Estaban nerviosos y excitados, así que las risas, los juegos y las carreras por el pasillo previas al acto rompieron el silencio habitual de la residencia a esas horas de la tarde, y fueron creando ambientillo. Se colocaron sillas para que los residentes pudieran sentarse a escuchar sin problemas y se preparó una merienda a base de chocolate y rosco de Reyes, para después. Luego, fueron llegando los invitados, que eran todos aquellos que quisieran venir a participar en el acto. La sala se llenó al poco rato y entonces los niños empezaron a cantar. Los dirigía Greta, quien, con su proverbial paciencia y dedicación, los había reunido unos pocos días antes para hacer algún ensayo. Y los acompañaba Rubén con su violín, para dar una melodía instrumental de fondo a sus voces.


(Un momento del acto. Los niños en fila a la izquierda, Rubén con el violín, Greta de pie detrás de él, y todo alrededor los residentes y los invitados)

Los niños actuaron, como siempre, con enorme desparpajo y sentido del humor, lo que suplió los defectillos debidos al poco tiempo que había habido para preparar aquello. Al final, Greta nos animó a cantar a todos. Lo mejor fue que también se animaron algunos de los propios residentes, como la incansable Beni (Benilde), quien tiene ánimo de cantar y sentido del humor para todo el rato que uno quiera, y más. También cantó Andrés Vidales, que no sólo conoce muchas canciones populares, sino que además se anima a cantarlas de principio a fin. (Por cierto que me dan ganas de ir un día a la residencia, grabadora en mano, para escucharles y aprender algunas estrofas con ellos. Ya lo había pensado cuando trabajaba allí, porque les oía cantar a menudo y se me ponían los dientes largos. Pero entonces no tenía apenas tiempo libre...)

Y como decía, al final, entre unas cosas y otras, terminamos cantando todos a pleno a pulmón villancicos como "El Camino que lleva a Belén", "Noche de Paz", "La Marimorena"...y luego, ya puestos, algunas cancioncillas tradicionales de aquí, algo más pícaras, como una cuyo estribillo dice así:

Ole por entrar, por entrar, por entrar,
ole por entrar a tu jardín a regar...

Y es que creo que Tabuyo no sería Tabuyo si no terminara la cosa con algo de cachondeo. Se repartió luego el chocolate, bien rico y bien caliente, y los pedazos de rosca de Reyes. Todos charlaban con todos animadamente, y podría parecer que la cosa terminaba cuando...¡No se vayan todavía, que ahora viene el baile!

¿Baile? ¿En el interior de una Residencia de Ancianos, una gélida tarde de invierno? Ah, pues claro que sí. Emergió de entre el público un joven tamboritero, Adrián, de Luyego, que andaba por ahí discretamente invitado al evento, y sacaron de no se dónde algunas mujeres de Tabuyo sus castañuelas, y ¡hale, música y a bailar!
(Un momento del baile, en la sala)

Y como la sala se quedaba pequeña para tanto movimiento, los bailadores se fueron al pasillo, que, en esta Residencia es larguísimo y da espacio para eso y más. Allí estuvieron mayores y niños bailando, pues de nuevo se juntaron todas las generaciones. Bailaron algunos de los residentes, que enseguida saltaron de sus asientos al compás de la música; bailaron algunos de los invitados; y bailaron los niños que habían cantado antes. Ellos, aunque no sabían los pasos del baile, saltaban y giraban igualmente, muertos de risa y con las mejillas coloradas por la animación, la merienda y la diversión.
(El baile, cuando se desplazó al pasillo, con los niños en primer plano marcando el paso a su manera)

Al final del acto se hizo entrega a todos los ancianos de la residencia de un regalo (bufandas y chales para ellos y ellas), y el resto nos fuimos despidiendo. En resumen, fue una tarde agradable que me parece que dejó un buen sabor de boca en todos. Visto lo visto, tal vez merezca la pena que algo similar se repita alguna vez...o al menos, desde aquí lo pensamos. Por cierto que a Rubén le encantó tocar el violín con los niños, y dice que a lo mejor se podría hacer algún taller musical con Greta y con ellos...Ahí queda la idea, flotando, y hasta seguramente se puede elaborar más :-)

Desde Tabuyo, se despide la cronista más barrigona e informal de todas, je, je...
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Hacer las Cosas a Tiempo

(La nevadita de hoy, fina y helada como azúcar en polvo...)

Ayer por la mañana hacía mucho frío, pero el día estaba despejadísimo y hacía un sol radiante. Tanto, que Rubén y yo fuimos a uno de nuestros rinconcitos preferidos del bosque a tomar el sol. Es un claro del bosque cercano al pueblo y un lugar muy resguardado del viento, de manera que incluso en pleno invierno es posible sentarse tranquilamente y disfrutar de un microclima casi primaveral. Eso sí, en cuanto te pones de pie y sales de entre los árboles, notas la diferencia y te hielas. Ayer los charcos de hielo no se descongelaron en todo el día.

Pues ahí estábamos, sentados ricamente al sol, y en silencio porque nos sumergimos en estado de meditación (sí, somos de esas personas raras que hacen esas cosas igualmente extravagantes como "meditar" en silencio y tal). Un cazador que pasaba por allí cerca nos vio y no dijo nada. Debió de pensar: "Vaya par de zumbaos, quietos como palos y mudos, que ni se les oye. ¿Qué harán ahí...?". La sensación de extravagancia debía de ser muy acentuada, ya que Rubén, en un alarde de euforia por aquel rato privilegiado de sol maravilloso, en esos momentos se había quitado la camiseta y andaba así, en plan yogui, a pecho descubierto :-P. El cazador no dijo ni mu, probablemente haciendo ver que no nos veía, je, je.

Pero era cerca del mediodía, y como si media vecindad se hubiera puesto de acuerdo, después del cazador silencioso, por el camino cercano empezaron a pasar personas. El silencio y la sensación de soledad se esfumaron, y salimos de nuestro estado trascendente para observar aquello. ¿De dónde venía de repente tanto movimiento humano?. Los paisanos llevaban carretillas muy cargadas con sacos, e iban en grupos de a dos.

Ahhh, ¡eran sacos cargados de piñas! Nada extraño: la mayor parte de vecinos de Tabuyo van al bosque habitualmente a recoger piñas caídas de los árboles (ojo, aquí les llaman "piñones", cosa que nos confundió mucho al principio). Las utilizan para encender las cocinas de leña y reavivar el fuego cuando ya quedan sólo brasas. Es una cosa útil, porque la gente se beneficia y el bosque también, pues todo ese trasiego humano contribuye a que esté algo más limpio de maleza y de pequeños materiales combustibles.

Como ya era casi la hora de comer, nos levantamos y volvimos a casa. Por el camino, estuvimos charlando con una pareja de las que llevaba un carretillo cargado de sacos. Es de admirar que tanta gente, por aquí, siga sin depender del coche, sin agobiarse por tenerlo o no tenerlo y sin caer en el estrés. Van andando tranquilamente hasta bien lejos para acarrear piñas sin problemas, y se vuelven tan tranquilamente como vinieron. Si en ello echan media mañana, pues la echan. Total, es invierno y poca cosa más hay qué hacer en el campo...

- Yo no hubiera salido hoy a por esto, porque está todo húmedo- se nos quejó el hombre- pero mi mujer se empeñó, y bueno.
La mujer no decía nada, y andaba al lado de la carretilla, muy ufana.
- Pero el bosque está mucho más seco que hace días- le respondimos, como para consolarle- Nosotros también estábamos pensando en ir a recoger piñas un día de éstos, porque las que teníamos se nos están acabando.

Y era verdad. LLevaba yo días pensando en las piñas, y ayer lamenté mucho, al llegar al bosque, no haberme acordado de llevar un saco o unas buenas bolsas conmigo, porque el tiempo estaba bueno para eso. Pero más lo lamenté esta mañana, cuando, al asomarme al patio trasero, lo ví todo nevado. ¡Vaya...! Y me acordé de los vecinos acarreando piñas. ¡Qué oportunos, lo hicieron justo a tiempo! ¿Cómo lo supieron? ¿O fue simple coincidencia?

Entonces también recordé la queja de aquel hombre: "Si no hubiera sido porque mi mujer insistió, no hubiera salido hoy a buscar piñas...". ¿Sabría algo la mujer que no supiera el hombre...? ¿Habría notado el cambio inminente de tiempo? ¡Con lo despejadísimo que estaba, que no había ni una nube!

Pero me acordé de que también por la tarde, mientras leía el periódico en el bar, entró Andrés y me sorprendió, diciendo sin más:
- Va a nevar.
- ¿Sí?
- Sí.

Eso fue todo. Y ha nevado. Ahora bien, si alguien opina ahora que estos tabuyanos acertaron porque vieron la dichosa TV y en ella anunciaron que nevaría, que no se precipite tanto. La Tv lleva pronosticando nevadas gordísimas durante todo el mes pasado, pero aquí no ha acertado. Aunque en muchos puntos de León ha nevado mucho, para decepción de estos paisanos en Tabuyo la nieve apenas ha levantado un palmo, y eso en los dos días contados en que ha caído algo. Hemos tenido días de sol espectaculares mientras nevaba en toda la provincia, y también mucha niebla cerrada (algo inusual, de hecho). Con lo cual, no me parece que la gente, ayer, supiera que iba a nevar porque lo hubiera dicho la TV. Hay algo más, y es experiencia, justo la que nos falta a nosotros, que, por novatos, nos quedamos sin piñas...hasta que deshiele lo que ha caído esta noche.

Eso sí, ¡que nos quiten el rato de sol y la serenidad y el bienestar que se nos quedó por dentro...! También para disfrutar eso hay que hacer las cosas oportunamente. Con el tiempo, espero que aprendamos a hacer LAS DOS COSAS a la vez, sin olvidar lo necesario para ninguna: coger sacos de piñas y meditar y tomar el sol. Y es que para eso vinimos aquí, para vivir mejor que antes, lo cual implica, entre otras cosas, aprender más acerca de lo material y palpable. Y una de esas cosas es, cómo no, el tiempo...Aprender a vivir en el tiempo, a estar en el tiempo y a actuar en el tiempo. Justo a tiempo. Como los animales, que siempre aciertan. O como los tabuyanos, que salen en bandadas a recoger piñas justo cuando pasó la niebla, y justo antes de que se ponga a nevar, a pesar de que el sol parezca anunciar todo lo contrario.

Sabiduría rural, lo llaman...:-)

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jueves, 8 de enero de 2009

Generosidad, o La Culpa la tuvo la TV

(Del tema de la leña ya hablaré otro día, pero he querido poner aquí esta foto porque muestra uno de los tantos gestos de ayuda generosa que hemos recibido por parte de nuestros vecinos. En la imagen, que es del otoño del 2007, se ve a Salvador, un hombre a quien nisiquiera conocíamos, partiéndonos unos tronquitos porque sí. Sencillamente nos vio resoplando a los de ciudad y se acercó a echarnos un cable, tal como hicieron Manolo y Rosalinda, y tal como estaba haciendo Nacho aquellos días...Pero he puesto la foto de Salvador porque hoy está en la residencia de ancianos, algo incapacitado desde un ataque de sufrió en invierno, y quiero así recordar la clase de hombre que era y agradecer su gesto de aquel día. Como se ve en la foto, para él partir troncos era como romper palillos, una nadería. ¡Y a su edad...! Nosotros, viéndonos a su lado, son sentimos ridículos como piojos. En teoría deberíamos ser más fuertes por ser más jóvenes, pero ja. ¡Niños de mantequilla...! Hoy, Rubén y Manolo ya progresan en el arte de partir troncos. Yo sigo de inútil :-P, y debido al embarazo lo dejo para un futuro...tal vez...)


La culpa la tiene la Tele. Esta fue la conclusión indiscutible con la que nos sorprendió Gerardo, un día en que él, Andrés y David estaban contándonos a Rubén y a mí, en el bar, cómo eran las cosas por aquí antaño. Hablaban de la pérdida de la GENEROSIDAD antigua, y si alguien se pregunta qué relación hay entre esto y la televisión, que siga leyendo, porque voy a explicarlo. A mí por lo menos me quedó clarísimo.

Pues bien, aquellos tres hombres nos contaban una mañana cercana a Reyes cómo, antiguamente pero no hace tanto tiempo (pues ellos lo recordaban muy bien) las gentes se ayudaban unas a otras en todo. Si iban a segar, se repartían la faena y, a medida que unos terminaban, avanzaban hacia la posición del que todavía estaba trabajando, ayudándole hasta que terminaba, y así sucesivamente. De este modo, se intentaba que todos pudieran marchar a casa al mismo tiempo.

Si alguien necesitaba construirse una casa, todos iban con los carros a acarrear piedras (aquí las casas eran todas de piedra), de manera que cada casa vieja del pueblo, casi con seguridad, tiene en sus muros la huella de la ayuda de media comunidad o gran parte de ella. Y así, podríamos seguir con más ejemplos de trabajos duros que, sin embargo, se hacían más llevaderos porque los vecinos no permitían que nadie se quedara descolgado, trabajando a solas con algo así. Hoy por tí, mañana por mí, el caso es que muchísimas cosas se hacían en grupo.

- Pero hoy- decían- si ven a uno que está ahí sudando la gota gorda, nadie le ayuda y piensan que ya se las apañará.
- Uy, - intervine yo- ¡pero aquí todavía se vive mucho lo de ayudar! A nosotros por lo menos nos han ayudado varias personas desde que vinimos, y lo han hecho por buena voluntad, sin interés. De hecho, es algo que nos ha llamado mucho la atención...
- Bueno, hombre, algo queda de aquello, pero no se puede comparar con lo que era antes- dijo uno de nuestros vecinos, quien precisamente hace menos de un mes nos cortó una montonera de leña para echarnos un cable a los pardillos de ciudad (y aún pobres, sin motosierra).
- Pero eso que queda, ¡es mucho si lo comparamos con lo que sucede en otros lugares!- aseguramos Rubén y yo, que no hemos encontrado anteriormente un entorno en el que ningún desconocido te haga algo porque sí, sin interés de "cobrarlo" más adelante de alguna manera.
- Hombre, si comparamos así, a lo mejor aún queda algo de aquella generosidad, de esa manera de hacerlo todo en equipo- concedieron los 3 hombres - pero vamos, esto no es nada. ¡Si hubiérais visto lo de antes...!

Y evocaban con cierta nostalgia cómo todo el pueblo se movía a una para los trabajos más pesados, trabajos que, además, eran comunes a las vidas de casi todas las familias.
Pero realmente la impresión que hemos recibido nosotros, como "nuevos" en el pueblo, ha sido diferente. Como no conocemos lo de antes, nos parece que aquí la generosidad aún abunda. Y es una generosidad que nos parece increíble que exista en estos tiempos, en pleno siglo XXI. A mí, por lo menos, hasta ahora casi nadie me había ayudado nunca en nada, ni mucho menos en tareas farragosas y pesadas como cortar leña, salvo que fuera un familiar (¡y directo!), algún amigo excepcional (de ésos de "toda la vida" o casi) o alguien que esperaba de mí alguna clase de favor. Es decir, si cuento las ayudas numéricamente, exceptuando esos amigos, el resto de gente me ayudó para congraciarse conmigo y, así, recibir un trato especial de mi persona, o un "pago" posterior a cambio.

En cambio, aquí, en menos de dos años, son varias las personas que han tenido gestos de generosidad que me han asombrado desde el primer momento. Hombres y mujeres se han acercado con regalos (frutas y verduras, por ejemplo), aún sabiendo que yo, recién llegada, una perfecta desconocida, y con muy poco que poder dar, o más bien nada, no tenía con qué devolverles el favor.

Luego, ha habido otros favores y gestos de generosidad, consistentes por ejemplo en ciertas ayudas con las tareas de la leña, que resultan cruciales en este pueblo, pero de las que desconocíamos en principio prácticamente todo. Pero es que me han ayudado hasta cuando trabajaba en la Residencia de Ancianos, pues muchas de las propias compañeras me echaron un cable cuando iba ahogada con el trabajo. Otras veces me preguntaban si necesitaba ayuda, porque me veían apurada y que no había terminado cuando ya era la hora de irme, y si yo les decía que no hacía falta que se molestaran por mí, muchas veces las oí decir:
- ¡No pasa nada! Entre compañeras hay que ayudarse.

Al principio no me lo acababa de creer. ¡No estaba acostumbrada a que nadie ayudara así como a un desconocido! Sí, desde luego no se puede esperar recibir esta ayuda por sistema y siempre por la cara. En casa estamos esforzándonos para salir adelante en ciertos temas por nuestros propios medios, aprendiendo, comprando las herramientas necesarias y ¿por qué no?, hasta planeando iniciar una huerta propia en la próxima primavera. Nos gustará hacer lo mismo que los otros hacen en este sentido y tal vez...devolver algún día los favores...si nos dejan.

Pero, pase lo que pase, SIEMPRE recordaremos que cuando llegamos a este pueblo y no sabíamos ni por dónde nos daba el viento, encontramos apoyo y facilidades por parte de algunos "veteranos", quienes nos echaron un cable al darse cuenta de que nosotros no dábamos más de nosotros mismos. Uno hace lo que sabe y lo que puede, y a veces este saber y este poder son muy poco, o inadecuados, para el lugar al cual uno va a vivir. En la ciudad "sabíamos y podíamos", aquí somos los últimos monos y los tontos del final. Es mejor ser realistas y asumirlo, y dar las gracias porque, a pesar de que los del pueblo se dan cuenta de que no llegamos a más en nuestra inteligencia :-P, no se han aprovechado de nosotros, cuando podrían haberlo hecho. Esto les honra. Gracias.

Pero a lo que iba. Que después de evocar con detalles y miradas ensoñadoras los tiempos antiguos en los cuales tantos trabajos se hacían comunitariamente, tanto si eran trabajos obligatorios como caprichosos, unidos todos en una especie de espíritu de buena vecindad, Andrés, David y Gerardo se quedaron en silencio, como reflexionando.
Entonces Gerardo nos dijo:
- Pero ¿sabéis qué? La culpa de que todo eso se perdiera la ha tenido la Tv.
- ¿La TV?
- Sí, la Tele, porque antes la gente se iba a casa de uno o de otro, y estaban hasta las tantas charlando. Hoy en casa de éste, mañana en casa de aquel...qué mas daba, entre vecinos se apoyaban, se visitaban. A lo mejor eran las 12 de la noche y aún estaban ahí, junto a la cocina, o en verano en la calle, charlando, compartiendo cosas al final del día. Entonces había una unión diferente. Pero llegó la tele, y ahora cada uno se queda en su casa con la mierda ésa...
- Ah, ya...
- La tele lo jodió todo. Se quedan embobados con eso, a solas, y ya no se viven las cosas como antes, en piña.

Los demás asentían con la cabeza. Era verdad. Rubén y yo callábamos. La verdad es que no nos gusta mucho la tele (y por eso ni siquiera tenemos una en casa), pero tampoco esperábamos encontrar aquí una reflexión tan crítica y tan amargamente certera como ésta. Mira tú por donde, con qué sencillez y claridad había resumido Gerardo el impacto de una de las llamadas "nuevas tecnologías" en el medio rural.

Yo me acordé inmediatamente de un libro que leí hace unos años, titulado "En Ausencia de lo Sagrado", de Jerry Mander. Es una crítica feroz al modelo de civilización que seguimos, basado en crear inventos y tecnologías cada vez más sofisticados, que requieren cada vez más recursos de la naturaleza para ser fabricados, y al mismo tiempo generan unos residuos y basuras cada vez más intragables por la naturaleza, es decir, menos biodegradables, con lo cual se entra en un círculo vicioso difícil de romper. Cada vez se explota más el medio natural, y cada vez se le devuelven más basuras dificílisimas de degradar (y a veces altamente contaminantes), todo porque sentimos que "necesitamos" todas estas tecnologías, pues estamos convencidos de que son "el bien" y que ir hacia adelante y progresar es asumirlas. El autor se pregunta si esto es una verdad o se trata sólo de una ilusión, una especie de auto hipnosis colectiva, una locura en la que hemos caído todos y que está destruyendo nuestro medio natural y más cosas.

Bueno, el libro tal vez peca de cierta tendenciosidad, pero dice unas cuantas verdades incuestionables. En él se recogen estudios sociológicos hechos en diversas comunidades indígenas del mundo, tras la introducción, en ellas, de las "nuevas tecnologías". El resumen es que a lo mejor no es oro todo lo que reluce, y que la tecnología en sí misma no siempre mejora tanto la vida de la gente como se cree.

Y aquí es donde enlacé con lo dicho en la conversación del bar, porque en el libro se habla de varios estudios acerca del impacto negativo que ha tenido la TV en diferentes partes rurales del mundo. Donde antes la gente vivía más o menos feliz, ahora muchos se siente desgraciados porque se comparan con las familias ricas que se ven en las series; donde antes se vivía en comunidad la mayor parte del día, ahora muchos se aíslan en casa para ver cosas que suceden en zonas remotas del mundo, perdiendo mucho contacto con lo cercano; donde antes la gente se distraía en su tiempo libre haciendo deporte, cazando o jugando con otros, ahora se quedan metidos en el sofá o en sillas, pegados a las pantallas, engordando y perdiendo salud...En definitiva: los estudios que el libro recogía denunciaban la aparición de problemas emocionales, físicos y hasta mentales debidos a la introducción de la televisión en los hogares.

Gerardo no debe haber oído hablar en su vida de ese libro, pero no le hace falta. Ha observado la realidad y lo ha visto claro. Algunos, necesitamos años de estudios y sesudas lecturas para enterarnos de lo que pasa en el mundo. A otros, les basta con quedarse callados, mirando lo que pasa ante sus narices. Son las ironías con las que me topo viviendo aquí: después de tantos años de estudiar y de vivir entre gente que tanto intelectualiza todo, me doy cuenta de que todo eso no es imprescindible. Al menos, a muchos no les ha hecho falta para llegar a las mismas conclusiones. La única diferencia entre Gerardo y yo ¿cuál es? Que yo , ahora, "filosofo" en internet acerca de ello con largas frases y citas de libros sofisticados, y él no. Pero ya ves, ni falta que le hace.

David, Andrés y Gerardo hablaron de más cosas que tal vez cuente en otra entrada, pero ésta ya la termino. Cuando marchamos después a dar nuestro paseo matinal, Rubén me dijo:
- Me acuerdo de mi abuela. Ella siempre decía que la televisión era cosa del demonio.
- ¿Sí? Caray con tu abuela.
- Decía: "Això és cosa del dimoni" (=esto es cosa del demonio).
- A lo mejor intuía los cambios que la tv traería en la vida de mucha gente.
- Seguramente. Y, como no le gustaban, lo resumía en decir que era "cosa del demonio", porque notaba algo que le parecía malo.

Pero la televisión no parece que vaya a desaparecer, sino que cada vez está más presente en todas partes. Rubén y yo nos quedamos en silencio. Tal vez los amigos del bar tenían razón, y los tiempos de la Antigua Generosidad habían llegado a su fin. Lo que contemplamos en este pueblo hoy, entonces, no serían más que sus últimos restos, el último brillo de una luz que tal vez desaparezca del todo muy pronto...y quién sabe si reaparecerá. ¿Seguirán las últimas generaciones el camino marcado por sus mayores?

La cosa da que pensar, y el tema del uso de las nuevas tecnologías y su posible impacto en las pequeñas comunidades rurales es controvertido y casi infinito. Podría hablar de ello la tarde entera, me tienta, pero no lo haré, je, je ;-). Me detengo aquí, dejando que cada cual saque sus conclusiones...
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