domingo, 12 de mayo de 2013

Mundos en miniatura.

Más pruebas de la pureza de estos aires y de su riqueza biológica está en la cantidad de plantas que crecen en las rocas. La palabra "técnica" con la que llaman los biólogos a estas plantas es "vegetación rupícola". En fin, que plantas rupícolas aquí hay muchísimas. La mayoría son muy pequeñas, por eso pocas veces reparamos en ellas, pero si uno se acerca descubre maravillosos mundos en miniatura, de una belleza que nada tiene que envidiar a otras plantas más grandes y admiradas que pueblan estos paisajes, como, por ejemplo, las jaras cuando florecen, las escobas o los brezos, con sus explosiones de color amarillo, morado o blanco.


Las diminutas plantas rupícolas pueden pasar desapercibidas cuando no las conoces, pero si has aprendido a admirarlas, te pasará lo que a mí: que te pararás en muchos rincones del campo para acercarte a ellas hasta verlas perfectamente y asombrarte de lo bonitas que son, y lo milagroso que parece quie crezcan sobre la roca desnuda, sin apenas agua. ¡Este es el poder de la naturaleza, cuando está saludable!


Todas las fotografías de esta entrada proceden de una roca llena de los minúsculos brotes rojos de una planta llamada Sedum brevifolium. Las hice a diferentes distancias para que se aprecie su verdadero tamaño.

1 comentario:

Domi Mejías dijo...

Muy buenas las fotos, se puede apreciar bien lo bonitas y llamativas que son. No estoy seguro, pero creo que son Sedum andegavense :)

Un saludo!