jueves, 11 de junio de 2009

El Misterioso Idolo de Tabuyo

(El protagonista de esta entrada, el auténtico y misterioso Idolo de Tabuyo que se conserva en el Museo de León)

Digo misterioso porque, cualquiera estará de acuerdo conmigo, cuando uno mira la piedra y lee en el cartelito explicativo que la acompaña que el grabado representa a un guerrero, no lo ve por ningún lado...
- Eeehh…Aquí dice que se puede distinguir “una figura antropomorfa” (= de forma humana), pero ¿dónde le ven el parecido a esto con un ser humano?
- Pueeess…
- ¡Y dicen que podría tratarse de un guerrero!. Pues como no se trate del R2P2 (el robot de la Guerra de las Galaxias), no sé yo…
- Ja, pues sí que se parece. Oye, a ver si Tabuyo fue un lugar de aterrizaje de naves espaciales, je je.
- No fastidies. Era lo que nos faltaba, marcianos en Tabuyo.
- Je, puedes escribir un artículo sobre eso en internet y seguro que empiezan a venir todos los fanáticos del asunto ovni, desarrollando teorías increíbles sobre esta zona y esperando vivir una especie de contacto con lo paranormal…
- Deja, deja, que a los ovnis no los ha invitado nadie, a ver si la vamos a liar. Prefiero seguir intentando ver al guerrero ése que dicen que está representado aquí…
- Pues yo no lo veo por ningún lado.
- Bua, me parece que algunos estudiosos ven sólo lo que quieren ver. Estarán convencidos de su teoría, y si no hay un guerrero se lo inventan.
- Hombre, lo que sí es cierto es que esa cosa de la derecha parece una lanza en pie.
- Pero ¿y lo del otro lado qué?¿Una especie de cachiporra torcida y ridícula?
- Podría ser un brazo.
- Vamos, no fastidies, ¡pues menudo brazo feo y escuchimizado!
- A mí me parece una especie de manivela…o hasta podría ser el tirador de una puerta.
- Pues sí…

Diálogos así pueden alargarse hasta el infinito, total para concluir lo mismo que al principio: el guerrero o la figura “antropomorfa” no se ve por ninguna parte, ni usando un montón de imaginación. Entonces ¿qué? ¿Por qué los carteles que hay aquí, junto a la reproducción de la piedra, como en el Museo de León, donde está el original, insisten en lo del guerrero? ¿En qué pensaban los Hijos del Teleno que, miles de años atrás, grabaron esa piedra?

Pero investigando un poco sobre el asunto en internet me enteré de que, mira por dónde, existe en Asturias otro ídolo muy parecido al de Tabuyo. Se trata del Idolo de Peña Tú (vaya nombre, me dije), y está grabado en unas peñas del lugar de Puertas de Vidiago (Llanes, Asturias) Todos los expertos coinciden en destacar su gran similitud con el ídolo tabuyano, con lo cual concluyen que seguramente ambos fueron realizados en una época similar y por unas gentes similares.

Esto me resultó un dato muy interesante, pues sabido es que estas tierras estuvieron habitadas por tribus astures, como lo que más tarde se llamó Asturias. Y aunque las tribus astures de aquí eran diferentes a las de allá, los historiadores están de acuerdo en señalar que todas estas tribus estaban relacionadas. No solamente eran algo así como “primas hermanas” con un origen común, sino que muy probablemente existían líneas de comunicación abiertas entre ellas. De ahí que los dos ídolos sean tan parecidos.

Fui a mirar las fotos del Idolo de Peña Tú, y tuve que admitir que, efectivamente, era muy parecido a la piedra de Tabuyo. Y no sólo eso, sino que en el grabado de Peña Tú sí se puede ver (aunque con bastante imaginación...) algo parecido a una cara con ojos.

(El Idolo de Peña Tú)

Los arqueólogos interpretan que probablemente el ídolo asturiano representa a un guerrero. Entonces, se me ocurre que fue comparando a ambos que se les metió entre ceja y ceja que el Tabuyo era otro guerrero, sobretodo viendo la flechita del lado derecho, parecida a una lanza. Según los estudiosos ambos ídolos estarían relacionados con algún enterramiento de un guerrero importante o ilustre. O algo así, porque vete a saber…¡han pasado tantos milenios…! ¿Qué sabemos de cómo sentían y pensaban aquellas gentes?

Y además, por lo visto no hay forma de saber dónde exactamente, quién y cómo se encontró el Idolo de Tabuyo, que parece que “alguien” “descubrió” en el S.XIX. Así que es una piedra sacada de contexto, porque el tal “alguien” no dejó dicho de dónde la sacó. Y vaya gracia, porque ¿cómo podemos interpretar correctamente lo que es eso, si no sabemos cómo estaba colocado o dónde estaba? A lo mejor era una piedra erguida y solitaria que señalaba algo. A lo mejor no, y formaba parte de un “monumento” mayor, ya desaparecido. A lo mejor estaba en el suelo, como si fuera una lápida, aunque no sé si en esa época se enterraba así a los muertos. Total, que no tenemos ni idea. Lástima.

Así que ahí queda el misterio, envolviendo a nuestra piedrota más famosa. Pero se me ocurre que si quienes hicieron los 2 ídolos estaban relacionados por pertenecer a tribus con un origen común, tal vez las dos piedras tengan nostalgia…
- Qué hará mi pariente asturiano, ¿cómo le habrá ido?¡Hace siglos que no sé nada de él! – se dice el Idolo Tabuyano.
- Cada día estoy más viejo, me voy gastando y cayendo a cachos- se lamenta el de Peña Tú- Y ya me gustaría volver a saber algo de mi primo tabuyano. ¡Ese viejo bribón…! ¿En qué andará metido?

Y en las noches de luna llena, las almas de las viejas piedras lanzan sus mensajes al mar del cielo estrellado, esperando respuesta. ¡Están tan cansadas…! Son miles de años aguantando el tipo desde que ambas familias, la de Tabuyo y la Peña Tú, perdieran el contacto, pero las piedras aun se recuerdan. Y es que la memoria de las piedras es más dura que un disco duro del ordenador, y aguanta casi lo que sea: incendios, guerras…Pero hasta las piedras se gastan, pues incluso para ellas termina pasando la historia.

Entonces, tal vez sería bonito concederles ese último deseo. Y ya que no pueden estar físicamente juntas, pues una sigue en su peña y la otra, la tabuyana, reside en un museo, quienes sí podrían reunirse serían los pueblos descendientes de aquellos guerreros y artistas que plasmaron en las piedras…¿quién sabe qué?

No sabemos con certeza qué mensaje “contienen” las dos piedras, pero seguro que en ellas permanece algo del espíritu guerrero de aquellos pueblos, de su fuerza y, por qué no, también de su fe y de su esperanza en la vida que habría más allá de lo que durara su corta existencia. Ellos morirían, pero permanecerían las piedras, contando a los descendientes de ambas tribus hermanas algo. Y se me ocurre que ese algo, ese misterio encriptado en piedra, tal vez sólo pueda ser comprendido verdaderamente por el corazón de sus descendientes. Y es que claro, ¡estaba dirigido a ellos! Es decir: está dirigido –también- a los que hoy vivimos aquí.

Los Idolos son una herencia misteriosa cuyo verdadero valor sería hermoso descubrir. Del valor arqueológico e histórico se encargan los científicos y los historiadores. Nosotros no sabemos tanto, pero podemos encontrar otro valor, que tiene que ver con el corazón y las cosas que no se pueden medir científicamente.

Propongo volver a hermanar ambos lugares: Peña Tú (Puertas) y Tabuyo. Que lo que estuvo relacionado vuelva a darse la mano. Probablemente no descubramos nada nuevo acerca de las piedras, pero ¿quién sabe?, tal vez nos beneficiemos mutuamente gracias a una amistad reencontrada. Yo te ayudo y tú me ayudas, o simplemente saludarse y esa clase de cosas. Y así tal vez la gente recuerde que hubo un tiempo, miles y miles de años atrás, en que las dos tierras eran primas hermanas y no existían los límites políticos y territoriales que hoy nos marcan tanto y que en cierto modo nos han separado.

Pero bueno, ya he divagado suficientemente por hoy. Ahí queda esa idea. Disparatada o no, sólo espero que sea la semilla de una mayor comprensión acerca de la riqueza que tenemos entre manos. Por mi parte, pienso que por lo menos sería bonito viajar a Peña Tú y llevarle los recuerdos de su pariente Tabuyano. Allí, mientras las dos viejas piedrotas se emocionaran, contándose los últimos 3 mil años de historia a través de nuestro corazón, sacaríamos chorizos y escanciaríamos unas sidras para comer y brindar por las futuras generaciones.
¡Que sean 3 mil años más…, y a seguir tan bien!

3 comentarios:

Elisabet dijo...

Hola, Marta,

sóc la Montse... Bueno, continuo en castellano. Me ha encantado eso del alma y la memoria de las piedras. He disfrutado la lectura de este artículo y te diré que recuerdo el ídolo de Peña Tú porque mamá nos habló de él hace siglos, en alguno de nuestros viajes; a mí siempre me sonó a algo sugerente y misterioso, comenzando por ese nombre, "Peña Tú". No sabía que en Tabuyo también había uno, aunque no es de extrañar en esas tierras mágicas y protegidas a la sombra del Teleno. ¿Un guerrero? Ja, ja, sí. El hacha en la diestra se la vi en seguida, y los dos ojillos saltan a la vista. Esos triángulos podrían ser el entramado de una coraza (mmm, deformación mental, seguro) ¡Quién sabe!

Un beso y saludos a los hijos del Teleno, nativos y adoptivos.

Marta de Paz dijo...

¡Tu memoria, siempre tan prodigiosa! Yo he olvidado casi completamente aquel viaje...y no tengo ni el más remoto recuerdo de que nunca hubiera oído hablar de Peña Tú :-P
Gracias por tu comentario y por tus ánimos :-)
Marta

Anónimo dijo...

Pues hay más. EJ. Outeiro do corno en Galicia